En 2006 llegaba a Europa el primer Yakuza para PS2, y me acuerdo que lo jugué sin saber muy bien qué esperar más allá de un beat’em up ambientado en el Japón de la época actual. No me podía ni imaginar que acabaría tan enamorado de la saga, gracias a una historia espectacular, personajes maravillosos y un montón de actividades divertidas para hacer, junto a unos combates de lo más divertidos, claro. Así me convertí en fan de la saga, deseando que llegara cada nueva entrega, y sufriendo porque durante unos años tuvimos una sequía espectacular.
Por suerte, este 2017 parece que la cosa está cambiando, ya que nos hemos encontrado con dos puntos de entrada perfectos para la saga, que parece están teniendo éxito. Por un lado, a principios de año tuvimos el espectacular Yakuza 0, que servía como precuela de la franquicia, y ahora tenemos Yakuza Kiwami, un remake de la primera entrega de la franquicia, pero con el motor que se ha estado usando para los juegos de PS3 de la saga. ¿Listos para revivir la primera aventura de Kazuma Kiryu en los barrios bajos de Kamurocho?





Ha tenido que ser un fan del erizo azul el que tenga que dejar en evidencia a la propia SEGA para poder hacer un juego de Sonic que rompa el redundante círculo de excitación-negación-decepción que lleva acompañando a uno de los personajes más aclamados del mundo de los videojuegos y del género noventero por excelencia: las plataformas. Christian Whitehead es el creador de Sonic Mania, pero este fan incondicional no se ha ganado el derecho de poder crear este título licenciado así porque sí; estamos ante un usuario que ha remasterizado grandes clásicos como Sonic the Hedgehog, Sonic the Hedgehog 2 o Sonic CD bajo su propio motor gráfico, el Retro Engine, y que la gente ha podido descargar de forma totalmente gratuita y para múltiples plataformas de sobremesa y portátiles.
