
Hay juegos que no necesitan presentación, y luego está ELDEN RING, que se presenta solo a base de premios, videos virales en Internet y más de 30 millones de copias vendidas, así, a lo fácil. Desde que lo desgranamos en 2022 aquí y le cascamos una más que merecida nota perfecta a su brutal expansión: Shadow of the Erdtree, la obra de Hidetaka Miyazaki ha estado en todas las plataformas menos en la casa de Shuntaro Furukawa, básicamente porque la primera Nintendo Switch ya sudaba la gota gorda con una simple versión Remastered de Dark Souls allá por 2011. Así que el anuncio de ELDEN RING Tarnished Edition como estandarte third party de Nintendo Switch 2 fue una fiesta… hasta que lo vimos moverse. Rendimiento pobre, tirones y caídas de frames en las primeras pruebas; entrada del año 2026 y aún sin fecha concreta; meses de silencio sepulcral, mientras en redes sociales, los aspirantes a Digital Foundry Boys certificaban su defunción, contando frames sobre un vídeo grabado con el móvil sin tener en cuenta compresiones y un montón de historias más. En la Gamescom 2026 todo cambió, porque el titulo se dejó jugar en la feria y la gente cambió por completo su concepción. Todo funcionaba realmente bien. El 28 de agosto de 2026, por lo tanto, era otra fecha más que señalar en el calendario. Nuestro nuevo Sinluz se alzaría de nuevo en la híbrida de Nintendo, y la pregunta es obligada: ¿merecerá la pena toda esta espera?
Y la otra pregunta, la casi obligatoria: ¿Tiene sentido volver a por un juego que muchos ya tenemos en una o dos plataformas? La Tarnished Edition incluye el juego base, su colosal expansión: Shadow of the Erdtree y un puñado de novedades: dos clases iniciales, cuatro conjuntos de armadura, nuevas armas y tres aspectos para nuestro verdadero héroe: Torrentera, extras que el resto de plataformas recibe por separado con el Tarnished Pack, así que eso de que «trae cosas nuevas» se desinfla más rápido que la vida de un Sinluz recién llegado al Necrolimbo frente al Centinela del Árbol. Lo que de verdad te llevas con esta edición es ELDEN RING a un sistema ágil, ligero y eficiente, y os lo dice alguien que este mismo año se había pasado ELDEN RING en PS5 pensando en llegar fresco al DLC y que, aun así, se ha metido entre pecho y espalda un replay completo en Switch 2 sin despeinarme, porque el juego es MUY bueno. Si eso no es síntoma de que algo se ha hecho bien, que baje Miyazaki y lo vea. Eso sí, aquí también hay una de cal y otra de arena y os lo voy a explicar a continuación.
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