Esta generación nos hemos llevado varios chascos por unas expectativas demasiado altas, que hacían que buenos juegos parecieran peores de lo que eran porque no pudieron colmar el hype que había por detrás. Uno de los ejemplos más claros es Watch Dogs, que pese a ser bastante sólido, fue muy criticado por su poco parecido con la demo del E3 con la que se presentó. Se pasó de un auténtico bombazo a un sandbox con buenas ideas, pero que no lograba destacar tanto como prometía.
Aun así, fue todo un éxito de ventas, lo que auguraba secuelas por parte de Ubisoft. Por suerte, desde la compañía gala han decidido tomarse las cosas con calma, escuchar todo el feedback por parte de los usuarios, y entonces lanzar Watch Dogs 2. Los cambios entre los dos títulos son más que evidentes, como un nuevo tono, un escenario muy diferente y más énfasis en la libertad del usuario. ¿Serán estos cambios los que hagan que la saga pueda alcanzar todo su potencial, o será esta secuela un troyano para traernos otro sandbox genérico?










