Uno de mis juegos favoritos esta generación es Dying Light, ya que su combinación de RPG, parkour y masacres zombi me enganchó de lo lindo. Además, Techland Games apoyó el juego durante mucho tiempo mediante actualizaciones gratuitas, una expansión fantástica y próximamente hasta tendremos un F2P multijugador en la forma de Dying Light: Bad Blood. Este gran éxito ha hecho que desde Techland Games tenga grandes ambiciones para Dying Light 2, anunciado hace unos meses en el E3, y que ha sido uno de los protagonistas de la Gamescom.
Aunque la demo mostrada no se podía jugar, los desarrolladores lo hacían en directo mientras explicaban las novedades de esta entrega, de la misma forma que CD Projekt con Cyberpunk 2077. Esta secuela se sitúa 15 años después del original, funcionando casi como un pseudo-reinicio, ya que los desarrolladores no se quisieron meter en qué desenlace de la expansión es el canónico, y hasta los zombis han cambiado bastante. Lo importante es que el mundo se ha ido al garete, teniendo lugar toda la acción de Dying Light 2 en una ciudad europea que es uno de los últimos bastiones de la humanidad.










