El género de las aventuras ha cambiado tanto, que cuando te encuentras con un título denominado como aventura te puedes encontrar con una aventura gráfica, una aventura narrativa o incluso un walking simulator. En el caso de Blackwood Crossing se dijo desde un primer momento que estaríamos ante una aventura narrativa, y tenía mucha curiosidad por saber qué grado de jugabilidad tendría: si sería algo como los juegos de Telltale o si podríamos realmente interactuar con el escenario.
En la Gamescom salí de dudas tras probar la primera demo del juego, y acabé muy sorprendido con el resultado. En esencia, Blackwood Crossing nos cuenta la historia de dos hermanos, que se han quedado huérfanos hace poco, y están en un viaje en un tren. Este viaje va a ser de todo menos ordinario, ya que el hermano pequeño, Finn, parece que tiene poderes mágicos, y en la piel de la hermana mayor tendremos qué está pasando en el tren, y sobre todo, con Finn.










