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Port Royale 4

Port Royale 4

Port Royale 4 forma parte de una mítica saga de títulos de gestión. Esta saga tiene sus orígenes a principios de los 2000. Si bien la primera entrega se lanzó en 2002 y contó con una secuela en 2004, no fue hasta 2012 que veríamos la tercera entrega (incluyendo cambio de desarrollador y publisher, pues la IP fue adquirida por Kalypso Media tras la liquidación de Ascaron Entertainment, desarrolladores originales de la saga). Cerca de 8 años han tenido que pasar desde entonces hasta que hemos recibido la cuarta entrega, y gracias a su reciente lanzamiento para PC, PlayStation 4, Nintendo Switch y Xbox One, vamos a hablar un poco de él.

Empezaremos por el principio: ¿qué es Port Royale 4? Pues se trata de un juego de estrategia y gestión marítima y comercial. Para hacerlo fácil de entender, sería algo similar a Railway Empire, pero cambiando los trenes por barcos. Y no es casual que cite dicho juego, pues a parte de compartir compañía desarrolladora, hay bastantes elementos en común con dicho juego (del que ya os he hablado en 2 ocasiones, y aprovecho para dejaros los enlaces a dichos análisis: el del lanzamiento para Nintendo Switch y el del lanzamiento de su edición completa para PC, PS4 y Xbox One).

Para empezar, la interfaz es bastante similar en ambos títulos. Personalmente, me ha resultado algo más complicado (o, mejor dicho, lioso) navegar por los menús y opciones que propone este título, pero entiendo que es algo adaptado a las necesidades del juego y que, por sus características, precisaba de algo distinto.

Port Royale 4

Pero no nos avancemos y empecemos por el principio, antes de seguir explicando aspectos, pues será más fácil entenderlo de esta forma: el juego nos pone en la piel de un personaje que controla una compañía marítima en el Mar Caribe a finales del siglo XVII. En dicho contexto, habrá 4 naciones (España, Inglaterra, Paises Bajos y Francia) que se disputarán el control de la región, y sus actuaciones pueden desencadenar ciertos eventos, así como también habrá que combatir contra los piratas que encontremos por el Caribe.

Para tener éxito en nuestra tarea, deberemos crear rutas comerciales entre diferentes ciudades (incluyendo las operaciones comerciales a realizar: qué mercancías comprar y vender en cada una de las paradas), gestionar nuestra flota, participar en la gestión de las diferentes ciudades, realizar ciertas tareas (en esencia son sencillas, y suelen ser del tipo “explora X punto en el mapa” o “trae Y material a la ciudad”) o incluso participar activamente en los combates navales.

Port Royale 4

Tranquilos que, como de costumbre, todo esto se irá desarrollando (más o menos) a nuestro ritmo: podemos pausar el tiempo o determinar la velocidad de los acontecimientos (a mitad de velocidad, a velocidad normal, al triple de velocidad e incluso a velocidad x5). Una cosa que me ha gustado mucho, por cierto, es la posibilidad de tener una velocidad adaptativa que irá subiendo o bajando automáticamente a medida que acercamos o alejamos la cámara, por lo que a mayor distancia, mayor velocidad.

Además, aunque hay bastantes opciones, ninguna llega a ser demasiado profunda (para bien y para mal: por un lado ganamos en accesibilidad, por otro lo perdemos en interés a largo plazo), aunque sí tienen su miga: si nos dedicamos a construir negocios como locos, inundaremos la ciudad con nuestros productos y los precios caerán drásticamente, si no construimos casas no podrán instalarse nuevos colonos a la ciudad, etc. Nada que nos pille de nuevas, y en general es bastante lógico, pero hay que tenerlo en cuenta.

Y hablando de construir, comentar que podemos solicitar permisos para gestionar la ciudad gracias al sistema de fama, que nos irá otorgando puntos que podremos canjear por concesiones que nos otorgará el virrey de nuestra nación: desde permisos de obras sobre ciertos edificios (fábricas de determinados productos, una catedral o los astilleros grandes, por citar algunos) hasta mejoras en la productividad de los astilleros, o incluso la posibilidad de contratar capitanes de barco.

Port Royale 4

Una vez la ciudad sea nuestra, por llamarlo de alguna forma, podremos construir no sólo negocios (éstos se pueden construir siempre, aunque antes habrá que conseguir un permiso de obras para la ciudad), sino que podremos intervenir directamente en la sociedad: construir viviendas es básico, pero hay que nutrirlas con varios servicios con los que incrementar la felicidad de los habitantes, desde tabernas hasta capillas, pasando por hospitales o parques. Y no sólo eso, sino que podremos decidir si construimos ciertos edificios especiales a medida que crece la ciudad, como un mercado con el que mantendremos el precio de las mercancías durante más tiempo, un almacén con el que incrementaremos la capacidad de mercancías de la ciudad o una iglesia. Estos edificios, además, podremos ir mejorándolos a medida que crezca la ciudad, por lo que habrá que estar atentos a los medidores de población y satisfacción de cada una de las ciudades que controlemos.

Otra cosa a tener en cuenta, la principal de hecho, es el tema de los barcos y su gestión. Desde la compra o fabricación de navíos (incluida sus reparaciones), su carga y la ruta que hagan (una vez más nos encontraremos con el escollo de las licencias de comercio, que funcionan del mismo modo que las licencias de obra: si no las tenemos en cada ciudad ya podéis olvidaros de comprar y vender las mercancías en ese puerto), incluso la gestión del personal de los mismos barcos (pudiendo poner un capitán al mando de los buques militares, algo imprescindible si queremos moverlos) y hasta entrando en combate. Combate que, por cierto, puede ser automatizado si contamos con potencia suficiente (eso se mide en función de los cañones y marinos que cargue el convoy).

Y ojo, porque incluso podemos dedicarnos a la piratería o la guerra, según marque la situación: ya sea de manera autónoma o en nombre de nuestro virrey (siempre y cuando adquiramos la patente de corso correspondiente), podremos asaltar embarcaciones de nuestros rivales, desencadenando un “minijuego” de combate estratégico por turnos.

Port Royale 4

Y este es, personalmente, el punto que menos me ha gustado del juego: si bien, sobre el papel, la idea de combates navales por turnos tiene su miga, a la práctica se me ha antojado excesivamente lento y complicado, habiendo muchas habilidades que no quedan claras de un vistazo. Nada gravísimo, pero los combates navales pasan a ser un trámite que intentaremos evitar, pues cortan el ritmo del juego y no resultan excesivamente satisfactorias.

A nivel de contenido, por cierto, Port Royale 4 es un juego bastante completo. Para empezar, contamos con un completo (y más que recomendable) tutorial y con 4 campañas (una por cada nación), siendo la primera la de los españoles. Estas campañas son interesantes y nos proponen una serie de retos a completar antes de cierta fecha (controlar cierta cantidad de negocios, comerciar con distintas ciudades, repartir mercancías, tener una flota militar de cierta envergadura…) y no son demasiado problemáticos de manera aislada, aunque a decir verdad, cuando tenemos que estar pendientes de varios de ellos pueden atragantarse.

Ese no es el único problema, pues considero que en vez de 4 campañas con escenarios tan largos, se habría agradecido que estuvieran divididos en capítulos. Más que nada porque los objetivos iniciales son bastante asequibles, pero suelen tardar rato en cumplirse, y una planificación inicial correcta es prácticamente obligatoria, pues hay elementos que no tendrán demasiada repercusión en el desarrollo de la partida hasta un buen rato después (a veces horas), por lo que puede darse el caso que cimentemos toda la partida sobre una base “mala”, lo que nos complicará la existencia o nos obligará a ir guardando/cargando cada 2 por 3 para ir corrigiendo los fallos.

Port Royale 4

Y si esto nos parece poco, siempre tenemos la socorrida opción de jugar partidas personalizadas, con diferentes características prefijadas para ofrecer una experiencia «cerrada», o incluso con la posibilidad de editar diferentes parámetros del juego para disfrutar de una partida a nuestro gusto.

Para ir terminando, comentar que el juego está íntegramente en español, contando además con un doblaje de categoría, con voces conocidas en el panorama español y unas interpretaciones muy correctas. A nivel efectos sonoros y músicas no destaca demasiado, pero resulta agradable mientras jugamos. Gráficamente está cuidado y resulta muy bonito de ver, permitiendo rotar la cámara a voluntad y hasta hacer zoom a placer para observar los detalles de los diferentes elementos. Además, el título no se resiente incluso en partidas con muchos barcos simultáneos en pantalla, lo cual se agradece.

Conclusión

Port Royale 4 es un título muy completo, de eso no hay duda. El principal problema que le veo es que no llega a tener demasiada profundidad en casi ninguno de sus aspectos y a veces, pese a ello, resulta algo confuso. Está claro que con tiempo y ganas podemos disfrutar mucho del juego, sin ir más lejos yo me lo he pasado genial comerciando por el Caribe, y la ambientación siempre resulta atractiva, al igual que la presentación del conjunto, pero hay por ahí alternativas en el género que me han dejado mejor sabor de boca… 

6

Nos consolamos con:

  • Gráficamente, muy vistoso
  • El sistema de gestión de la velocidad, muy útil
  • La ambientación
  • Muchas posibilidades…

Nos desconsolamos con:

  • … aunque a la hora de la verdad apenas tienen profundidad
  • El tutorial no aclara todos los conceptos
  • Las campañas resultan excesivamente largas, hubiera ido mejor dividirlas en capitulos
  • El control puede resultar algo lioso, especialmente al principio
  • El combate naval rompe el ritmo del juego, y resulta tosco y tedioso

Análisis realizado gracias a un código promocional proporcionado por Koch Media.

Ficha

  • Desarrollo: Gaming Minds Studios
  • Distribución: Kalypso Media
  • Lanzamiento: 25/09/2020
  • Idioma: Totalmente en español
  • Precio: 59,99€

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