Es curioso cómo, de repente, nos van a llegar tantísimos shooters que intentan aproximar el género a los MOBA, que tan populares se han hecho recientemente. Ciertamente es una idea muy atractiva la de hacer que en vez de clases como tal controlemos personajes con personalidades, habilidades y apariencias únicas, lo que puede hacer las partidas más variadas. Ya hemos visto varios ejemplos ligeros en Call of Duty: Black Ops III o incluso Rainbow Six: Siege, pero los dos juegos que van a dar más que hablar en este sentido van a ser sin duda Battleborn y Overwatch.
En esta ocasión toca hablar de este segundo título tras haber podido jugar a su versión para PS4, que tiene varias cosas muy interesantes en su haber. Para empezar, se trata del primer shooter que ha realizado Blizzard, además de tratarse de su primera IP en casi 18 años. Si hay algo que no se puede reprochar al estudio es cómo miman a la comunidad, queriendo tener siempre un mínimo de calidad para ofrecer un producto atractivo y divertido, dos áreas en las que Overwatch destaca sin lugar a dudas.










