Aunque muchos juegos intentan apostar por un realismo increíble para proponernos las situaciones más macabras y aterradoras posibles, muchos estudios independientes están apostando por ir a lo retro a la hora de crear survival horrors únicos. Por ejemplo, Yomawari logra asustar pese a su estética sencilla y adorable, mientras que Lone Survivor es de lo más intenso pese a contar con unos pocos píxeles en pantalla.
El año pasado logró irrumpir con fuerza en Steam El Conde Lucanor de Baroque Decay, al querer plasmar una combinación de lo más interesante: las aventuras de The Legend of Zelda con el terror psicológico de Silent Hill. El juego por fin va a dar el salto a consolas, primero en Switch (la versión que estamos analizando), y más adelante en otras plataformas, incluyendo en PS4 en formato físico en noviembre. ¿Seguirán las aventuras del joven Hans impresionando tanto como cuando se lanzaron en PC?










