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Ghostrunner

Ghostrunner

Un juego que me conquistó nada más verlo fue Ghostrunner. Cuando lo descubrí en la Gamescom del año pasado, se convirtió en uno de mis juegos favoritos de la feria. Esa combinación de Mirror’s Edge con estética cyberpunk, junto a unos combates altamente adictivos (y desafiantes) me enamoraron, por lo que desde entonces tenía muchas ganas de volver a coger la katana para correr un poco por el futuro.

Tras ponernos los dientes largos con varias demos, espectaculares tráilers y buenas noticias sobre la llegada del juego a las nuevas consolas para aprovechar su potencia extra, está claro que estamos ante un juego que va a por todas. Así que, tras cercenar a unos cuantos enemigos, destrozar las suelas de las zapatillas de tanto correr por las paredes y morir mucho, toca desgranar por qué Ghostrunner es uno de los grandes juegos de este 2020.

El ascenso infinito

Para empezar, la trama del juego es bastante típica dentro de lo que son historias de ciencia ficción. Estamos en una torre que es el último reducto de la humanidad, y está controlada por una tirana conocida como Mara. En el papel del último Ghostrunner que queda, tendremos que ascender por toda la torre hasta llegar a lo más alto para acabar con esta villana y poner fin a su tiranía.

Ghostrunner

El concepto es muy sencillo, al igual que los típicos temas de ser el único superviviente que queda de un grupo de súper guerreros. La gracia es que nuestro protagonista fue asesinado previamente por Mara (lo cual veremos en la introducción del título), por lo que unos rebeldes nos restauraron como pudieron. Con la ayuda de una IA del Arquitecto, iremos conociendo más sobre los planes de Mara, el mundo que nos rodea, y hasta tendremos cierto arco argumental para nuestro personaje, que no será un protagonista mudo como en tantos otros juegos de este tipo.

Lo bueno de esta trama es que, sin llegar a ser una revolución, no nos van a parar para contarla. Como comentaré ahora, Ghostrunner está diseñado para que vayamos siempre a toda máquina, por lo que la trama la disfrutaremos por los diálogos entre nuestro protagonista, el Arquitecto y Zoe, la última rebelde que queda con vida tras el último asalto frente a Mara. No es nada que nos vaya a reventar la cabeza, pero cumple su papel para dar un contexto a todo lo que hacemos, y se ve muy bien complementado por el mundo que visitaremos.

Así es el parkour del futuro

Ahora bien, la clave e Ghostrunner está en sus mecánicas, pudiendo dividirse el juego en dos partes diferenciadas pero muy interconectadas. Para empezar, tenemos las mecánicas puramente de plataformeo, que beben muchísimo de Mirror’s Edge. Nuestro personaje puede correr por las paredes si saltamos muy cerca de una, además de encadenar carreras por muros con mucha facilidad. Si nos agachamos mientras corremos, haremos un deslizamiento, pudiendo aprovecharlo en rampas para ganar más velocidad y poder saltar más alto. Además, dispondremos de un «dash» o deslizamiento rápido, que nos permite ralentizar el tiempo para maniobrar lateralmente aunque estemos en el aire.

Ghostrunner

Al poco tiempo de empezar conseguiremos un gancho, lo que añade más posibilidades plataformeras, pudiendo encadenarnos a un muro para empezar a correr por él, usar el gancho para superar un gran precipicio, correr a otro muro, saltar a otro lejano gracias al gancho, y llegar por fin a tierra firme.

Estas mecánicas plataformeras no paran de aumentar a medida que avanzamos en el juego, introduciendo deslizamientos por raíles, uso de ciertos enemigos para aumentar la movilidad, y hasta varios potenciadores como súper saltos o una cámara súper lenta para pasar entre ventiladores que se mueven a toda pastilla.

Como ocurre con Mirror’s Edge, todo el juego está pensado para que vayamos a toda velocidad, encadenando un movimiento tras otro. Las secciones de plataformas se basan precisamente en eso, haciéndonos combinar más y más habilidades en niveles plataformeros cada vez más complejos y trepidantes. Solo por estos momentos de parkour, Ghostrunner ya merece la pena, pero por suerte, el combate también está pensado para aprovechar esta frenética movilidad.

Ghostrunner

Llevando una katana a un tiroteo

En la parte de combate, nuestro principal arma será la katana, por lo que tendremos que acercarnos a los enemigos para poder golpearles. La gracia es que tanto ellos como nosotros morimos de un solo impacto, por lo que es esencial ser preciso, rápido y letal con cada ataque.

Pese a que como tal todos morimos de un toque, Ghostrunner nos ofrece una buena variedad de oponentes, introducidos a muy buen ritmo para que, cuando nos hayamos acostumbrado ya a un tipo, aparezca otro para volver a rompernos los esquemas. Por ejemplo, empezaremos luchando contra enemigos que usan una pistola, contra los que la esquiva con el movimiento lateral en el aire en cámara lenta es clave para evitar el proyectil, y luego lanzarnos a ellos para hacerles pedacitos.

De ahí pasaremos a enemigos con ametralladoras, pasando por soldados que tienen un escudo frontal que nos obliga a atacar por la espalda, u otros que tienen un escudo total hasta que destruyamos un orbe de energía repartido por la arena. La amplia variedad de enemigos junto a las diferentes rutas que nos ofrecen las arenas de combate nos permitirán experimentar para ver cuál nos parece el camino óptimo para acabar con todos los enemigos y no acabar hechos como un colador.

Ghostrunner

Porque sí, en Ghostrunner no hay que parar de moverse para evitar los ataques enemigos, y poder lanzar nuestra ofensiva. En este sentido, el diseño de las arenas de combate es fantástico por cómo nos hace pensar en los posibles caminos en base a nuestras habilidades, los potenciadores que haya, los tipos de enemigos y demás variantes. Es aquí cuando se dan la mano todas las habilidades del parkour (sin ofrecer desafíos plataformeros tan complejos como en los momentos más centrados en ellos) con el combate, de una forma que hace palidecer a Mirror’s Edge a lo grande, ya que las peleas son rápidas, frenéticas e intensas.

Eso sí, también son muy, muy difíciles. Bueno, esto se aplica a todo Ghostrunner, ya que vamos a morir, morir, morir y morir, ya sea peleando o saltando. El juego se basa mucho en el ensayo y error, como podría ocurrir en Hotline Miami, pero nunca llega a frustrar por dos grandes motivos: podemos reintentarlo de manera instantánea con solo pulsar un botón, y los puntos de controles son tan frecuentes, que como mucho retrocederemos un minuto.

Esto significa que vamos a estar reintentando cada sección de los niveles hasta por fin superarlos. Algunas nos costarán más que otras, pero por lo general, la dificultad está muy bien ajustada para que siempre tengamos un buen reto ante nosotros, sintamos que nuestras habilidades van mejorando, pero sobre todo, siempre tenemos algo nuevo para hacer.

Ghostrunner

Ya os digo, podemos pasar de una zona con pistoleros a los que podemos abatir usando el potenciador del shuriken, a una zona en la que hay tantos soldados con metralletas que sin el poder de ralentizar el tiempo sería imposible esquivar todos los proyectiles, pasando por intensos duelos contra otros ninjas a los que debemos hacer un parry para poder atacarles o unos bots que nos disparan pero podemos usar tanto como plataforma como bomba para llevarnos a unos cuantos oponentes de golpe.

No solo podremos usar nuestra katana para atacar a los enemigos, ya que mientras progresamos en Ghostrunner, iremos ganando hasta 4 habilidades, que nos podrían verse como un último recurso por si el camino honorable de la espada se nos hace cuesta arriba. Empezaremos con un «dash» que nos permite aniquilar todo lo que está en nuestro paso, para luego usar un empujón de la Fuerza que aniquila a los enemigos y hasta devuelve los proyectiles. Un tercer poder nos da la habilidad de lanzar un tajo de energía de gran amplitud y alcance, mientras que el cuarto poder prefiero dejar que lo descubrais.

Otra parte de la progresión viene por una caja de energía. Cuantas más células dejemos abiertas, más rápida se cargará la energía que nos permite usar los poderes que he descrito antes. Sin embargo, podemos tapar dichas células usando bloques al más puro estilo Tetris, que nos darán diferentes bonuses como desviar los proyectiles con nuestra espada si realizamos un golpe en el momento adecuado (es complicado pero útil y satisfactorio), que recuperemos la energía de golpe si matamos a dos rivales con un único uso del poder, etc. Son mejoras bastante simples, pero que nos dan cierto margen para potenciar más o menos ciertas habilidades.

Ghostrunner

Mientras que el diseño de niveles de Ghostrunner es sencillamente increíble por cómo nos va a poner siempre al límite para llenarnos de euforia al completar cada sección, creo que estos poderes no están muy bien pensados dentro de dicho diseño. Será raro ver enemigos que se alineen para usar el dash mortal, mientras que el empujón al final lo acabé usando más para desviar los proyectiles de los tanques bípedos (los más complicados de esquivar) que para cualquier otra cosa. Esto hace que su uso sea totalmente opcional y pierdan parte de su encanto, reforzando más su uso como herramienta de último recurso que como una ventaja táctica más de nuestro arsenal.

De hecho, en los jefes finales no se pueden usar para nada. Y sí, hay jefes finales, tres para ser más exactos. El primero me parece el mejor de todos, ya que es en esencia un desafío plataformero que se podría considerar como pura epilepsia, siendo también el punto más difícil de todo Ghostrunner. Literalmente, morí 86 veces en este encuentro en apenas 15 minutos, con que es un «combate» muy, muy duro. Las otras dos peleas recuerdan mucho a los jefes finales de un plataformas, con ciertos patrones de ataque antes de que podamos lanzar nuestro golpe. No están mal, pero no me parece que brillen tanto como los encuentros normales o las secciones de plataformas más tradicionales.

Lo mismo se puede decir de los momentos en los que nos trasladamos al Cíber Vacío para obtener alguna clase de poder o por motivos argumentales. En estas secciones, cuando nos hacen un tutorial de los poderes, vale, no lo pasaremos mal. Pero cuando nos hacen una especie de Pac-Man para recuperar esferas de energía o resolver puzzles de mover mecanismos, el frenético ritmo del juego se para de una manera brutal. De hecho, cuando hay algo de plataformeo, las físicas son diferentes, haciendo que una sección en particular sea un auténtico infierno que rompe con todo lo que nos ha enseñado el juego hasta ese momento.

Ghostrunner

Aun así, estas pegas son pequeñas, ya que no pude soltar el mando hasta pasarme el juego tras unas 7 horas y cientos de muertes. Al completar cada fase, Ghostrunner nos dirá el tiempo tardado y las muertes que hemos tenido, para así motivarnos a volver a intentarlo en busca de mejorar nuestra calificación, por lo que este va a ser un juego perfecto para los speedrunners que quieran ponerse a prueba.

¡Arriba esa música!

Otro aspecto en el que Ghostrunner no decepciona lo más mínimo es en su apartado técnico. Primero, los gráficos son sensacionales, ofreciendo una calidad muy cercana a la de muchos AAA, al menos en la versión de Xbox One. En PC sé que tiene soporte para el Ray Tracing (es como vi el juego cuando lo probé por primera vez), por lo que estamos ante un título muy puntero. Las animaciones de nuestro personaje son geniales para que realmente parezca que nuestro cíber ninja está corriendo, saltando o deslizándose, pero sobre todo, los escenarios entran por los ojos a lo grande.

Veremos montones de charcos con geniales reflejos, el aspecto cyberpunk de la torre es brillante y acompaña muy bien a toda la narrativa del título, mientras que la iluminación es fantástica. Sólo ha habido un par de momentos en los que las luces de ciertos drones se veían pixeladas, pero salvo eso, el juego es muy, muy vistoso, y funciona realmente bien en One X. Es cierto que en momentos puntuales he tenido algún tirón, y he sufrido un par de crasheos (casualmente al salir del Cíber Vacío, las partes que más he criticado), pero nada que nos impida disfrutar del juego.

Todo esto está muy bien, pero lo que realmente encumbra a Ghostrunner es su banda sonora. El trabajo realizado por Daniel Deluxe es para quitarse el sombrero, al ofrecernos unos temas de estilo synth con un ritmo increíble. Gracias a la música, estaremos más motivados para seguir moviéndonos a toda pastilla, al igual que ocurre con la banda sonora de DOOM, por lo que es una parte intrínseca de la experiencia global del título. En serio, os recomiendo escuchar la banda sonora a poco que os guste este estilo de música, ya que es sencillamente espectacular.

Los efectos sonoros también están a la altura, y lo mismo con las voces de los personajes que no pararán de hablarnos durante el juego. Los actores en inglés hacen un gran trabajo para mostrar emoción (o no, en función de cómo es cada personaje), y que les cojamos algo de cariño (u odio) pese a no ver físicamente a casi ninguno de ellos.

Conclusión

Ghostrunner es Mirror’s Edge en modo hardcore mezclado con Hotline MiamiKatana Zero. Es una mezcla que puede sonar rara, pero que es maravillosa, y la ejecución es brillante. Las mecánicas de plataformas son excelentes, al igual que las de combate, para crear un título en el que no parar de correr, saltar o deslizarnos mientras vamos abatiendo a todos los enemigos que se nos pongan por delante.

Sí, vamos a morir muchas veces, repitiendo secciones constantemente, pero gracias a la reaparición instantánea y los generosos puntos de control, nunca nos sentiremos frustrados. Es más, siempre queremos seguir avanzando para ver con qué desafío nos sorprende el juego a continuación, demostrando una y otra vez el maravilloso diseño de niveles que tiene.

Es cierto que tiene alguna pega por aquí y por allá, pero Ghostrunner es de esos juegos que te ofrecen un subidón de adrenalina y te hacen no querer parar de jugar hasta completarlo. Pensad en la misma sensación que ofrece DOOM Eternal, pero en un plano más de parkour y plataformas. Al sumar un apartado técnico (destacando su banda sonora), tenemos una auténtica joya que se convierte automáticamente en una de las experiencias más intensas y divertidas de este 2020.

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Nos consolamos con:

  • Diseño de niveles increíble
  • Sorpresas constantes para que siempre estemos deseando ver qué nos encontraremos en la siguiente sección
  • Desafiante pero muy satisfactorio
  • La banda sonora es para enmarcar

Nos desconsolamos con:

  • Las secuencias en el Cíber Vacío cortan muchísimo el frenético ritmo del juego
  • La trama es interesante, pero también es genérica y puede acabar olvidada por cómo se cuenta
  • Los jefes finales no centrados en las plataformas destacan menos que los combates normales
  • Los poderes no llegan a estar muy bien aprovechados

Análisis realizado gracias a un código promocional proporcionado por Stride PR.

Ficha

  • Desarrollo: One More Level
  • Distribución: All In Games/505 Games
  • Lanzamiento: 27/10/2020 - Switch: 10/11/2020 - PS5 y Series X/S: 2021
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en Inglés
  • Precio: 29,99€

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