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Shape of the World

Arte “minimalista”. Para muchos, esa manifestación pretenciosa e incomprensible de arte que solo dicen entender los que quieren quedar como el “listillo de turno”. Puede que este “tipo de obras” no hayan despertado un interés habitual en mí, pero, ¿y si os dijera que, de vez en cuando, algo viene y me sorprende? ¿Y si os dijera que ese famoso “minimalismo” del que tanto se habla no “son los padres”, como muchos dirían, sino que es real, tangible…? Y más importante aún: se puede comprender.

Vale, puede que esté exagerando un poco para añadir dramatismo al asunto, pero el caso es que esta es, al menos en parte, la impresión general que me ha dejado Shape of the World, un modesto juego indie que probablemente no reciba mucha atención mediática y que nos traen los chicos de Hollow Tree Games, un equipo de desarrollo que demuestra ser tan pequeño como grandioso.

¿Queréis saber por qué digo todo esto? Acompañadme, pues, en este análisis, porque es hora de descubrir esta obra que, “minimalista” o no, desde luego se ha ganado el derecho a optar por el título de “joyita escondida”… ¿Lo conseguirá?

En Shape of the World controlaremos a una… “entidad” (por decirlo de algún modo) con la que deberemos avanzar hacia puntos concretos mientras recorremos un vasto mundo abierto lleno de fauna y vegetación asombrosa que, si bien se basan en formas de seres reales y conocidos, presentan un resultado final diferente y propio gracias a un constante toque de imaginación y, en general, un siempre perceptible aura de fantasía que rodea todo lo que veremos y escucharemos a lo largo de nuestra aventura. En este sentido, muchos de los conceptos y diseños que van apareciendo me han recordado a los que ya podíamos ver en obras como Los Mundos de Aldebarán, aunque en ningún momento pierden ese “toque único” que los hace especiales.

Los puntos concretos a los que deberemos avanzar son una especie “triángulos místicos” que siempre se encontrarán visibles para el jugador, de modo que le sirva de punto de referencia en todo momento. En este sentido, si bien por estética y gameplay este juego podría recordarnos más a algo como Proteus, lo cierto es que, por los matices que va ganando conforme se desarrolla, y por la presencia de objetivos que alcanzar, resulta más bien una mezcla entre éste y algo como, por ejemplo, Journey.

La gracia de estos puntos no es solo la de darnos un propósito más allá de perdernos entre los rincones de donde sea que nos lleve el mundo en el que nos sumergimos; el auténtico atractivo que presentan reside en que, al pasar por ellos, todo el entorno se transforma, tanto sonora como visualmente, tomando en ocasiones temáticas radicalmente opuestas a las que pudiera haber previamente. Por ejemplo, es posible que vayas explorando un entorno que pueda recordar al de un apacible prado y, de pronto, en un abrir y cerrar de ojos, atravieses uno de estos triángulos, lo cambie todo, y encuentres que el mismo escenario que antes estaba poblado de vegetación, ahora es un páramo de hielo desolado, en el que hasta la fauna que nos acompaña se convierte en algo completamente nuevo.

Pero no es en las explicaciones más descriptivas, como puedan ser la belleza de su apartado visual y sonoro, el diseño de escenarios, la composición de los mismos (ya que se van “creando” conforme avanzamos por ellos en un efecto absolutamente hermoso), o su gameplay u objetivos donde reside la verdadera genialidad de Shape of the World, sino en algo mucho más difícil de explicar con palabras: las sensaciones que transmite.

Y es que la magia de esta obra es el cómo te cuenta una historia sin contar realmente una, cómo se sirve de todos los recursos de los que dispone y de la propia esencia del videojuego para provocar las emociones que desea en el jugador haciendo gran uso de elementos como el gamefeel y creando todo un guion que no se forma con palabras, sino con momentos que te implican de manera profundamente psicológica al jugador.

No solo tenemos una historia con planteamiento, nudo y desenlace de la que sentimos que formamos parte, sino que además se aprovechan elementos como la kinestética para provocar, como digo, sensaciones puras en el jugador. Otro ejemplo más de esto serían las limitaciones que se imponen continuamente en el movimiento de tu personaje, que generalmente tiene poca libertad de movimiento, y cómo se aprovechan los momentos en los que, de manera medida, esa libertad se amplia en pos de hacernos sentir absolutamente pletóricos, casi queriendo gritar a los cuatro vientos que podemos volar, y que nos sentimos genial.

Todo esto podría corresponderse perfectamente a los arcos narrativos secundarios de cualquier guion, que van apareciendo, desarrollándose y resolviéndose de forma independiente para enriquecer la trama aunque no modifiquen sobremanera el hilo argumental principal. Una vez más, es absolutamente genial cómo se cuenta una historia sin haber realmente una; cómo se transmite tanto con aparentemente tan poco; cómo nos sentimos uno con el mundo en el que nos encontramos y sus normas, aunque ambos estén en constante cambio.

Por último, comentar que todo el espacio está lleno de elementos con los que interactuar de diferentes formas, y las reacciones de todo el entorno a cómo interactuamos con él se implementan de modo que no suponen un cambio brusco y mantienen la capacidad de cautivar al jugador y estimular su curiosidad. Aquí tenemos otro apartado con el que el título da en el clavo, introduciendo además muchas de las mecánicas relacionadas con esto de forma propia y novedosa, por lo que, por si fuera poco, también aporta su toque innovador.

Conclusión

Shape of the World es una experiencia única y fresca donde las haya, que convierte algo tan aparentemente simple como la exploración y el comúnmente llamado “walking simulator” en una auténtica delicia para los sentidos. Al final del día, sigue siendo un juego que dura poco más de una hora y que seguramente no llamará a muchos de primeras; pero por las sensaciones que transmite, su buen hacer y lo bello (en todos los sentidos) del viaje que nos ofrece, sin duda es un ejemplo de cómo ejecutar bien un proyecto a pesar de disponer de muy pocos recursos. Una obra que, por características, nunca está de más recomendar a todo el mundo, y una de las mayores y más gratas sorpresas que me he llevado en lo que va de año.

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Nos consolamos con:

  • La capacidad de transmitir tantas sensaciones aprovechando los recursos propios del medio.
  • Un hermosísimo apartado audiovisual que reacciona a nuestros actos de forma muy orgánica.
  • Cómo cuenta toda una historia llena de puntos de inflexión y complejidades sin existir realmente ningún hilo argumental…

Nos desconsolamos con:

  • …lo cual es algo que no todos tienen por qué apreciar y puede hacer que la experiencia los deje con una impresión más bien anodina.
  • Algunos problemas de rendimiento en momentos concretos de la aventura.
  • Puede que la duración, si esperas un título que pueda dar de sí muchas más horas.

Ficha

  • Desarrollo: Hollow Tree Games
  • Distribución: Plug In Digital
  • Lanzamiento: 05/06/2018
  • Idioma: Español
  • Precio: 14,99 €

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