Cada vez tenemos juegos más profundos que intentan llevar el medio un paso más allá, ya sea por la narrativa, el arte o todo combinado. Luego hay otros que buscan lo más básico y que todo juego debe buscar: divertir por encima de todo. La saga Just Cause siempre ha estado en este último grupo, ofreciéndonos siempre un mapa muy amplio y la oportunidad de explotar casi todo lo que veamos. Vamos, que es casi el equivalente a una película de Michael Bay en los videojuegos.
Por eso había muchas ganas de ver qué podían ofrecer los chicos de Avalanche Studios con Just Cause 3, el estreno de la franquicia en la generación actual de consolas. Si con la segunda entrega ya nos ofrecieron una experiencia sandbox tan divertida, ¿qué sorpresas le aguardan a Rico con la tecnología actual al servicio de la destrucción más disparatada?










