
Si alguna vez pensaste que revisar pasaportes en Papers, Please era estresante, prepárate para sumarle el apocalipsis a la ecuación. En Quarantine Zone: The Last Check, nos metemos en la piel de un inspector fronterizo que controla el único punto de acceso a la última zona segura de la ciudad. La premisa es tan brillante como angustiosa: cada persona que llega al punto de control podría ser un superviviente desesperado, un infectado tratando de colarse o algo peor. Nos toca revisar heridas, escanear síntomas, buscar mordeduras ocultas y lidiar con dilemas morales que te dejan mal cuerpo: Es la constante tensión del juego, donde un simple error al mal asignar un superviviente puede desatar un brote viral que acabe con toda la zona segura.
A los mandos, el título sabe generar esa atmósfera de paranoia constante, pero hay que ser honestos con lo que nos vamos a encontrar si rascamos un poco la superficie. El juego arrastra algunos problemas que pueden cortar el rollo: El bucle de jugabilidad se vuelve bastante repetitivo tras las primeras horas, ya que los eventos aleatorios empiezan a reciclarse demasiado pronto. Además, la interfaz (que es vital en este tipo de juegos de gestión) a veces resulta un poco tosca, y algunas de esas decisiones morales tan dramáticas no tienen un impacto real a largo plazo en la historia. Aún así, si te va el rollo de la gestión de recursos bajo presión extrema y el dilema constante, es una propuesta indie que te va a dar unas cuantas horas de puro sufrimiento del bueno.
Podéis conocer más detalles viendo nuestras primeras impresiones, a continuación.

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