Es increíble cómo la saga Uncharted ha evolucionado. La primera entrega, El Tesoro de Drake, fue un juego aceptable, que destacaba por sus gráficos, pero que jugablemente pinchaba bastante. Sin embargo, con su secuela cumplieron con todo el potencial que tenía la saga, superando incluso a Tomb Raider, franquicia en la que claramente los chicos de Naughty Dog se habían inspirado.
Desde ese momento las aventuras de Nathan Drake se han convertido en todo un estandarte de Playstation. A esto hay que sumar el lanzamiento de The Last of Us, encumbrando todavía más a Naughty Dog como uno de los estudios más en forma de la actualidad. Con este panorama, había unas expectativas altísimas depositadas en Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón, ya que supone el punto y final para la franquicia (a no ser que Sony diga lo contrario, claro), y ha llegado la hora de ver si estamos ante la despedida que Nathan Drake y compañía se merecen.










