9

Kingdom Hearts III

Kingdom Hearts III

Hay crossovers que, sobre el papel, suenan demasiado absurdos como para que salgan bien parados. El mejor ejemplo es la mezcla de las franquicias de Disney y Final Fantasy, al ser dos mundos completamente diferentes, entre tono, estilo visual, y cómo no, cultura. Sin embargo, el resultado nos dejó a todos con la boca abierta cuando Square Enix publicó en 2002 Kingdom Hearts. Lograron crear algo sencillamente mágico, y a título personal, con tan solo 8 años, me dejó enamorado tener en un único mundo a las películas de Hércules, Tarzan, Peter Pan y muchos otros clásicos, mientras vivía una épica aventura con un nuevo conjunto de personajes.

La saga Kingdom Hearts es la que hizo que me interesara por los RPGs, por lo que la tengo un cariño especial. Después de esta primera entrega, llegó en 2005 su secuela, donde Nomura decidió acabar con la relativa simpleza del original, para introducir una narrativa que se ha expandido en multitud de juegos y plataformas (ya aquí se notaba la importancia de Chain of Memories), pareciendo que este caos nunca llegaría a su fin. Sin embargo, tras muchísimo esperar, por fin tenemos entre nosotros Kingdom Hearts III, el cierre de una trilogía que tiene la complicada de misión de satisfacer a los que esperamos un cierre a todas las tramas abiertas hace ya 17 años. ¿Lo habrá conseguido, o de tanto esperar habrá caído la saga presa de la Oscuridad?

El fin de la saga de Xehanort

Aunque pueda parecer obvio, si no se ha jugado a anteriores títulos de la franquicia, empezar por Kingdom Hearts III es una muy mala idea, en el sentido de que no os vais a enterar de casi nada. De hecho, si solo se ha jugado a las entregas numeradas, ocurrirá más o menos lo mismo, ya que el título asume que has jugado a los diferentes juegos “menores”, que han resultado ser más cruciales de lo que algunos nos pensábamos inicialmente. Sí, hay varios resúmenes que nos pueden poner un poco en contexto (también están disponibles en Youtube), pero no es suficiente ni de lejos.

Kingdom Hearts III

Esta es la cara que se te queda si has jugado solo a KH y KH2

La premisa en esta ocasión es que, tras los hechos de Dream Drop Distance, el malvado Xehanort ya ha vuelto en su forma humana, y ha creado la Auténtica Organización XIII para la batalla final entre la Luz y la Oscuridad con la que espera hacerse con el poder de Kingdom Hearts. Lo único que queda para esta batalla es encontrar a los 7 Custodios de la Luz, entre los que tenemos a Sora, Mickey Mouse, Riku, Kairi y Axel (o Lea, según su nombre humano), además de Aqua y Ventus. El problema es que estos dos siguen desaparecidos, por lo que hay que recuperarlos antes de enfrentarse de una vez por todas con Xehanort.

Sin embargo, como Sora no completó su examen de Maestro de Llave Espada, no ha logrado el Poder de Despertar, por lo que tiene que viajar por los mundos para intentar conseguir este poder, y así estar listo para su mayor desafío hasta la fecha. He de reconocer que estamos ante una entrega bastante directa, pero por un detalle sin importancia: todo el peso de la trama viene de los demás juegos. Si sólo habéis jugado a los títulos numerados, seguramente no sabréis quiénes son la mitad de los personajes que he mencionado antes, de qué organización hablo, cómo Xehanort está vivo, etc. Este es uno de los primeros problemas de la estructura argumental de Kingdom Hearts III, ya que se siente como un Acto 2 y Acto 3 de una historia global, sin un inicio claro para tener un gran viaje a lo largo de las 30 horas de aventuras que nos esperan. Por este motivo, si no se es fan, la historia no se disfruta tanto ni por asomo.

Porque sí, se cierran todas las historias que han tenido que ver con Xehanort, pero para sentir cierto grado de satisfacción, es necesario haber disfrutado de las historias de Birth by Sleep, 358/2 Days, Chain of Memories, Dream Drop Distance, y en cierta instancia, el juego de móviles. Saber qué ocurre al fin con Aqua, Terra y Ventus de Birth by Sleep me encanta, porque es mi entrega favorita de la saga y son los personajes que más me han gustado de toda la franquicia, pero si no se tiene apego, son otros personajes más con el pelo raro y montones de cremalleras en sus trajes.

Kingdom Hearts III

Una pega que sí acepto es que ciertas resoluciones son algo precipitadas, y pensando bastante en el fanservice… Pero no me ha importado, ya que me he emocionado cuando tocaba, me he alegrado con cada victoria que conseguían los héroes, y me ponía nervioso ante cada derrota. Se podía haber hecho todo algo mejor, está claro, pero cerrar las tramas de tantos juegos y que en tu cabeza encaje, es algo muy meritorio, y que no me ocurría desde Metal Gear Solid 4.

Donde sí veo claros problemas al argumento de Kingdom Hearts III es en su estructura. Antes decía que parece que el juego solo tiene dos actos, y encima el primero sirve para muy poco y es extremadamente largo. Sin entrar en spoilers, toda la parte en la que exploramos los diferentes mundos de Disney y nos metemos en sus historias, apenas ayudan a avanzar la trama principal. Apenas sirven para conocer a los miembros de la Auténtica Organización XIII que no conocíamos, y poco más. Ahora bien, los argumentos de varios de estos mundos me han gustado, ya sea porque recrean las películas tal cual, o porque funcionan casi como fanfiction donde sí tienen más en cuenta todo el universo de Kingdom Hearts, logrando aquí los momentos más satisfactorios. No todos los mundos son igual de buenos, ya que en algunos parece que desde Disney no dejaron que Sora, Donald y Goofy interactuaran demasiado con los personajes (como Frozen), pero por lo general, todo se disfruta bastante.

Otra pega es la nula aparición de personajes de Final Fantasy. En anteriores entregas habían tenido bastante importancia (siempre había algún personaje en el mundo de Hércules con bastante relevancia en dicho mundo) en la trama principal, sobre todo Leon o Aerith, pero aquí desaparecen sin dejar rastro. Lo único que queda de la franquicia son los moguris en las tiendas, pero no me parece apropiado esa desaparición tan grande sin ninguna justificación de por medio.

Kingdom Hearts III

Siguiendo con los problemas, hay varias tramas que cabrean por todo el potencial perdido que tienen, y que hacen plantearse si no habría sido bueno tener varias campañas que se interconectan durante el primer acto, como ocurría en Birth by Sleep. No quiero entrar mucho en detalles, pero cuando luego a un personaje de esa trama le ocurren cosas, me cabreaba más todavía, por su nula aportación a la trama global.

Antes comentaba que este es el final de la saga de Xehanort, y eso quiere decir que no todo se cierra. En efecto, hay una trama que se queda abierta, y cabrea un poco, pero al menos no tiene nada que ver con el villano principal. Es algo que se queda abierto para futuras entregas, dejando un final bastante abierto en ese sentido, como ocurre con los mangas y animes en los que cierran un arco, pero dejan la puerta de par en par para continuar con otra historia. Espero que se explore un poco más todo esto en alguno de los DLCs que llegarán más adelante, porque si tenemos que esperar muchos más años, iré a casa de Nomura a llenársela de cremalleras.

Así que, como podéis leer, me quedan sensaciones encontradas en todo lo relacionado a la trama de Kingdom Hearts III. En algunos momentos, estaba encantado a más no poder, y en otros tenía ganas de mandar a Nomura y compañía a la mierda. Al menos, una cosa es segura: o se es fan de la saga, o me cuesta ver el disfrute más allá de la gracia de ver a Donald y Goofy interactuando con Woody, Baymax y los demás personajes de Disney.

Kingdom Hearts III

Dinamismo al poder

Donde cuesta ponerle pegas a Kingdom Hearts III es en sus mecánicas jugables, y más concretamente, a su sistema de combate. Como en todas las entregas de la saga (bueno, menos Chain of Memories), el combate es en tiempo real, pudiendo lanzar ataques físicos con nuestra Llave Espada o mágicos. Sin embargo, esta es la entrega más dinámica de todas, aprovechando varias novedades vistas en Dream Drop Distance, y llevándolo todo al extremo. Para empezar, ahora Sora se mueve muy, muy rápido, pudiendo correr por la mayoría de las paredes, rebotar en ellas o agarrarse a farolas y ramas de árboles para realizar ataques especiales, y mucho más. Esto hace que nos movamos por las arenas de combate sin ningún esfuerzo, lo que aumenta el dinamismo de las peleas y su verticalidad.

Otro aspecto muy positivo es el de los aliados. Siempre nos acompañarán Donald y Goofy, y cuando los héroes de los mundos visitados se unan al grupo, no tendremos que quitar a ninguno de los amigos de Sora. Esto nos permite tener equipos en los que luchamos a la vez codo con codo junto al mago Donald, el caballero Goofy, y luego el dúo de Woody y Buzz, Rapunzel y Flynn, Baymax o Jack Sparrow. Aunque la IA les permite actuar a todos con bastante independencia, podemos ajustar diferentes parámetros para que nos apoyen más, vayan más a la defensa, al ataque, etc.

Sin embargo, lo mejor de todo es cómo podemos combinar nuestros ataques con los suyos. Por ejemplo, hay una habilidad que nos permite realizar un movimiento final especial si acabamos un combo cerca de Donald o Goofy, lo que nos anima a buscar sinergias entre todos los personajes. Eso por no mencionar los ataques especiales que pueden ir surgiendo, que nos permiten invocar una lluvia de meteoritos con Donald, crear un escudo perfecto con Donald y Goofy, lanzar un cohete con Buzz y Woody, lanzarnos con el pelo de Rapunzel y un largo etcétera. Esto nos da un gran poder, además de permitirnos muchísimas opciones a la hora de derrotar a todos nuestros enemigos.

Kingdom Hearts III

A todo esto hay que sumar el mayor dinamismo de los combos estándar y a la carga de habilidades. A medida que golpeamos a los enemigos, iremos llenando una barra de carga, y cuando se llene podremos lanzar un hechizo mágico más poderoso de forma gratuita si hemos usado mucho un hechizo (por ejemplo, lanzar Piro++ si hemos usado varias veces Piro+), o directamente realizar una transformación de la Llave Espada. Estas transformaciones son uno de los mayores aciertos del sistema de combate de Kingdom Hearts III, ya que cada Llave que desbloqueemos, además de estadísticas que potencian más la magia o la fuerza, tienen sus propias transformaciones, con ataques normales y finales completamente únicos. Al poder cambiar entre tres Llaves Espada con la cruceta, podemos ir cambiando entre la que más nos convenga en ese momento, lo que hace todo increíblemente dinámico, divertido y espectacular.

A todas estas habilidades hay que sumar la posibilidad de usar los ataques TINO (también únicos para cada Llave Espada), diferentes invocaciones (como Rompe-Ralph o Simba), y lo más importante, las atracciones de Disney Land. Sí, podremos invocar varias atracciones como la nave láser, una especie de fiordos o las tazas locas, por poner unos ejemplos, si antes logramos atacar a un enemigo marcado de forma especial. Estas atracciones nos dan una ventaja increíble, ya que nos ofrecen formas de acabar con muchos enemigos de una tacada.

A su vez, varios mundos introducen mecánicas diferentes en el combate, como por ejemplo, poder meternos dentro de un meca en el mundo de Toy Story, tener una verticalidad enorme en el mundo de Big Hero 6, o incluso pilotar un barco en el de Piratas del Caribe. Con todo esto, tenemos un sistema de combate que nos ofrece gran variedad, y sobre todo, se luce en los jefes finales, épicos a más no poder, en especial los del último tramo de la aventura.

Kingdom Hearts III

Pese a todo esto tan positivo, hay varios aspectos que no me convencen tanto del sistema de combate. Para empezar, la dificultad, Kingdom Hearts III es la entrega más fácil de toda la franquicia, y con diferencia. En dificultad Normal no he muerto ni una sola vez, mientras que en las anteriores entregas, siempre las he pasado canutas en más de una ocasión. Pero claro, al tener habilidades tan poderosas desde el primer momento (que digan que Sora ha perdido su fuerza casi parece un chiste), cuesta encontrar un desafío. Incluso los jefes finales, aunque sean épicos, a poco que sepamos esquivar o bloquear, y usemos la magia curativa, no tendremos ni un solo problema entre nuestra efectividad y la de nuestros compañeros.

Por otro lado, tantos ataques especiales pueden no gustar a todo el mundo, ya que a veces podemos tener tres comandos para activar con la “Y” o el “Triángulo”, llenando la pantalla de efectos y demás que pueden cansar un poco, desde luego. De hecho, las atracciones de Disney Land, aunque me encantaban al principio, terminaron por cansarme un poco por lo largas de sus animaciones (aunque se puedan omitir en parte), de modo que al final apenas las usaba salvo en momentos de última necesidad. Pero vamos, al final me lo he pasado tan bien peleando, que no me he cansado lo más mínimo en las 30 horas que me ha durado el viaje completo hasta conseguir el Final Secreto, con que he acabado increíblemente satisfecho con el sistema de combate.

Este parece un buen lugar para encontrar ingredientes

Obviamente, en Kingdom Hearts III no solo peleamos, sino que tenemos muchísimo más que hacer. Para empezar, la nave Gumi vuelve para desplazarnos entre planetas, ofreciendo esta vez la mejor iteración de estas partes en la nave. En vez de movernos por un mapamundi y solo controlar la nave para abrir los caminos, ahora los planetas estarán en un espacio abierto, que podremos explorar con total libertad para conseguir materiales, planos, enzarzarnos en diferentes combates, desbloquear puntos de viaje rápido, etc. No es un sandbox enorme, pero me lo he pasado bastante bien explorando estas regiones. Los combates son también divertidos, con algunos combates obligatorios, y que beben bastante de Star Fox y similares, para ofrecer tiroteos divertidos y dinámicos, algo que obviamente ha sido una prioridad en el desarrollo del juego. Junto a la nave principal, podremos crear nuevas versiones con planos predefinidos o creando las naves que nosotros queramos, dando la posibilidad de entrar en mucha profundidad en la parte de la nave Gumi, o hacer que sea todo bastante más liviano, en función de lo que queramos.

Kingdom Hearts III

Donde sí se ha puesto mucho énfasis es en que los mundos parezcan eso, mundos vivos, y no pequeñas zonas interconectadas a duras penas. Esto se consigue creando dos o tres zonas abiertas enormes para cada uno de los mundos. El mejor ejemplo lo tenemos en el mundo de Hércules en el que empezamos la aventura: tenemos la ciudad de Tebas, todo el Monte Olimpo para escalar y el Olimpo como tal. Cada región es gigantesca, de modo que solo hay cargas al pasar de un área a otra, pero una vez estamos en una zona, podremos explorar a muchos niveles. Todo esto es más impresionante en el mundo de Piratas del Caribe, en el que de pronto nos encontramos con un mini Assassin’s Creed IV, al poder explorar varias islas del Caribe con nuestro barco sin ninguna pantalla de carga, salvo cuando entramos a Port Royale.

Este diseño de niveles anima mucho a explorar, y por suerte, las mecánicas se prestan a ello. El dinamismo del combate también se encuentra presente para la navegación general de Kingdom Hearts III, de modo que podemos deslizarnos por barandillas, subir por las paredes, movernos por picos pequeños, etc. A medida que vayamos progresando iremos ganando todavía más habilidades, como planear, doble salto y demás, lo que nos permite directamente volar por los mapas, algo fantástico.

Lo bueno es que hay mucho que buscar en cada escenario. Por un lado, lo más fácil de encontrar son ingredientes para cocinar con Remy de Ratatouille (los personajes no se cansarán de decirlo), un minijuego con el que cocinar y obtener beneficios temporales. Otro coleccionable clave viene del uso de la cámara de fotos, y son los Portafortunas, o lo que es lo mismo, el símbolo de Mickey Mouse oculto por los escenarios. El requisito para conseguir el Final Secreto está en conseguir cierta cantidad (varía en función de la dificultad seleccionada), y algunos están bastante bien ocultos. También hay otros secretos por encontrar con la cámara en las zonas de la nave Gumi, por no hablar de lo divertido que es hacerse selfies con los personajes, que realizarán poses o comentarios cuando les apuntemos con la cámara.

Kingdom Hearts III

De hecho, esos detalles de las animaciones para las fotos son uno de los muchos detalles que presenta Kingdom Hearts III, y que hacían que estuviera con una sonrisa de oreja a oreja durante prácticamente toda la aventura. Porque sí, es una gozada estar en el mundo de tu película favorita (Toy Story en mi caso), y ver cómo todo está hecho con tanto nivel de detalle, para que te sientas parte de la película como ningún otro juego o medio había logrado antes. De hecho, algo que me encantaba es cómo cada mundo potencia alguna mecánica diferente no solo en el combate, sino también en la exploración, ya sea el uso de las barandillas, el pilotaje del navío, el deslizamiento por la nieve o incluso volar por una ciudad de superhéroes. Todo pega con cada uno de los mundos, haciendo que funcione mejor este loco crossover.

Otro tema que no he tratado es el de los minijuegos, siendo la mayoría opcionales, como bailar en las fiestas del mundo de Enredados, superar los desafíos que nos ha puesto el equipo de Big Hero 6 y mucho más. Otra opción es participar en los juegos clásicos que encontraremos para disfrutar desde el móvil de Sora (bueno, el Gumífono), o en pruebas ocultas necesarias para conseguir la Llave Espada más poderosa del reino. Aunque he echado en falta más combates contra jefes ocultos, al menos hay bastante para estar entretenidos si queremos llegar al 100% y no solo centrarnos en la historia. Personalmente, necesité alrededor de 30 horas explorando todo bastante bien como para conseguir el Final Secreto, pero dejándome varias cosas para otra pasada, con que a las 40 horas se puede llegar con facilidad.

Por desgracia, hay aspectos del diseño de Kingdom Hearts III en los que no todo cuaja tanto, y hace recordar a juegos de PS2, para bien y para mal. Un ejemplo muy claro lo tenemos cerca del final, con unas partes en las que se podría haber combinado mejor la narrativa y la exploración o el combate, pero se hace de forma algo torpe. Otra pega viene por la calidad dispar de los diferentes mundos, siendo personalmente el más flojo de todos el de Monstruos SA (todo es un pasillo prácticamente sin demasiada chicha, desaprovechando el potencial de las puertas de una forma brutal), mientras que los de Toy Story, Big Hero 6Piratas del Caribe me han enamorado desde el primer momento. Con que de nuevo, luces y sombras en este aspecto, como en casi todo el juego.

Kingdom Hearts III

Yoko Shimomura logra llegar al corazón

He hablado muchísimo del juego, pero todavía no me he centrado en cómo luce Kingdom Hearts III, y en este aspecto me tengo que quitar el sombrero ante Square Enix y Nomura, ya que han hecho un trabajo increíble en todos los aspectos técnicos. Lo de este juego es casi de magia negra en muchos casos, ya que logran unificar montones de estilos visuales de diferentes películas para que todo encaje y no desentone el pato Donald o Goofy. Esto me dejó completamente loco en el mundo de Piratas del Caribe, donde el tono es realista, se ha conseguido un parecido con los actores altísimos, y ninguno de los tres personajes principales desentonan demasiado entre Jack Sparrow y compañía.

El motor Unreal Engine 4 se ha usado al máximo para ofrecernos uno de los juegos más bonitos de esta generación, lleno de escenarios enormes con multitud de detalles, animaciones y efectos increíbles por todos lados (es lo que tiene soltar tantísimos ataques especiales), y una unión de escenas de vídeo con juego totalmente fluida. De hecho, es en las cinemáticas donde se logran resultados que todavía me cuesta creer. Hay escenas con el motor del juego, y otras pre-renderizadas, siendo ambas increíbles. Las del motor a veces parecen sacadas de las propias películas, como por ejemplo, con todo lo relacionado con los mundos de Toy StoryEnrededados. En esta última hay varias escenas que son clavadas, logrando unos resultados entre la iluminación, las animaciones y demás que te dejan con la boca abierta. Las escenas pre-renderizadas son directamente películas CGI. Hay momentos de Frozen en los que podían haber cogido escenas de la película tal cual y meterlas en el juego, pero por meter a Sora, Donald y Goofy, han recreado el famoso “Let It Go” con todo lujo de detalles. En Piratas del Caribe hay directamente una parte en la que da miedo el parecido de la CGI con una escena propiamente de la película, pero obviamente, me resulta más destacable todo lo obtenido con el motor. Donde sí pincha un poco el juego es en el rendimiento, ya que ni en Xbox One X (donde he jugado) se logra un rendimiento totalmente estable, ya sea potenciando la resolución o los FPS. Personalmente, no me ha impedido jugar, por lo que no me parece un problema muy relevante.

Donde todo me parece sencillamente perfecto es en el apartado sonoro. Las voces nos llegan en inglés, respetando en muchos casos a los actores de doblaje de las películas originales, ofreciendo unas actuaciones espléndidas. Por suerte, los textos en castellano están muy bien traducidos, para que no nos perdamos nada. Sin embargo, lo que me parece más destacable es la banda sonora. Yoko Shimomura nuevamente hace un trabajo magnífico, al ofrecer una música maravillosa, épica, emotiva y apropiada para cada situación. Los momentos más importantes de la trama se ven increíblemente potenciados por la música, y lo mismo ocurre con las peleas contra los jefes finales. Las composiciones basadas en la música de cada reino (sobre todo el “Hay un amigo en mí” de Toy Story) son la guinda del pastel, junto a un tema de introducción y uno de créditos para enmarcar, sobre todo el último. No niego que se me pongan los pelos de punta cada vez que escucho “Don’t Think Twice”, y escuchar el tema en la experiencia gratuita de VR es incluso mejor.

Conclusión

Me ha costado analizar Kingdom Hearts III, ya que como fan de la saga, me ha dado justo lo que esperaba: otra gran aventura junto a Sora, Donald y Goofy en la que por fin se cierra el arco de Xehanort, visitamos más mundos de Disney y disfrutamos de combates muy vistosos junto a los héroes de cada mundo. Es por eso que, pese a todas las pegas que he ido enumerando en el análisis, no me importan, ya que he disfrutado toda la aventura como un enano. Sí, la estructura del argumento es un desastre, todo es extremadamente sencillo y hay algún mundo que decepciona, pero cuando me lo estoy pasando tan bien y el viaje de estos personajes me logra emocionar, hago caso omiso a estos problemas.

Es por eso que no puedo quitarme mi visión de fan a la hora de analizar el juego, y por lo que le pongo una nota tan alta, ya que me parece la mejor entrega de toda la franquicia. El argumento va al grano pero deja la puerta abierta para seguir expandiendo más el universo, el sistema de combate es increíblemente divertido y técnicamente es fabuloso. Poder luchar junto a Woody y Buzz es la guinda del pastel, ya que es mi película favorita, y no podía dejar de sonreír en este mundo. La satisfacción que me ha dado cerrar la historia de Aqua, Terra y Ventus es increíble (Birth by Sleep es ahora mi segundo juego favorito de la franquicia), y que me aspen si no me he puesto con algún que otro “Fuck Yeah” cuando algún momento épico pasaba en la recta final o alguna lagrimita me entraba por el desenlace mientras escuchaba “Don’t Think Twice”. Este es el momento Metal Gear Solid 4 de esta generación, al lograr unificar todas las tramas abiertas durante más de 15 años en un único juego, y lograr un resultado digno, satisfactorio y épico.

¿Es perfecto? Ni por asomo, ya que muchas veces parece que estamos ante un juego de PS2 con gráficos actuales, pero no me importa. Ahora bien, entiendo perfectamente que los que no son fans vean todos estos problemas y se echen para atrás, porque no tienen el apego que sí tenemos los fans a Kingdom Hearts. Así que, si ya erais fans de la franquicia, Kingdom Hearts III es todo un imprescindible y un broche de oro para la saga de Xehanort, que nos sigue demostrando cómo el poder de la Luz y la Amistad siguen pudiendo contra todo.

9

Nos consolamos con:

  • Visualmente es increíble. Pese a problemillas de rendimiento, todo luce increíblemente bien, hasta el nivel de a veces parecer escenas de las películas que visitamos
  • La banda sonora de Yoko Shimomura. La compositora lo vuelve a bordar en todos los aspectos
  • Sistema de combate dinámico, espectacular y divertido
  • Dar cierre, 17 años después, al arco de Xehanort

Nos desconsolamos con:

  • La estructura del argumento es un desastre, hay conclusiones algo precipitadas, tramas desaprovechadas, y para los que no han jugado a todos los títulos anteriores, todo es un caos de mucho cuidado
  • La dificultad es muy baja. El Kingdom Hearts más fácil, y con diferencia
  • La desaparición de los personajes de Final Fantasy
  • La calidad dispar de los mundos, muy exagerada en algunos casos

Ficha

  • Desarrollo: Square Enix
  • Distribución: Square Enix/Koch Media
  • Lanzamiento: 29/01/2019
  • Idioma: Textos en Castellano y Voces en Inglés
  • Precio: 69,99 €

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *