
Una de las muchas sorpresas que me dejaron los juegos indies en la Gamescom fue Toren, una aventura que estaba ahí sin hacer mucho ruido, pero que lograba impresionar tras ver muy poquito. El planteamiento del título es más o menos simple: controlamos a una niña que ha acabado en una torre llamada Toren, y nuestra meta es alcanzar lo alto de esta gigantesca torre.
Pero eso será más fácil decirlo que hacerlo, ya que la torre irá creciendo según crece nuestra protagonista, al igual que el árbol que sirve como eje central a la torre, lo que va cambiando la jugabilidad según Moonchild, como se llama la heroína, se va haciendo mayor.









