
En la era de PS2, le eché una cantidad absurda de horas a SoulCalibur III. La variedad de personajes, el completo editor y el genial modo de estrategia hicieron que estuviera horas, horas y más horas peleando con Sigfried, Kilik y compañía. La pasada generación no acabé tan contento con la saga, ya que si bien la jugabilidad era excelente, los modos de juego eran algo escasos. Ya llevábamos bastantes años sin una nueva entrega, y por eso me alegré tanto con el anuncio de SoulCalibur VI.
Tras probar recientemente la demo que estaba presente en el E3, esta alegría no ha hecho más que aumentar, ya que la saga SoulCalibur va a volver por la puerta grande, al menos en lo que a materia jugable se refiere.








