
Morir, morir, morir y morir. Eso resume un poco mi experiencia con Lords of the Fallen esta pasada Gamescom, y es que los desarrolladores de Deck13 Interactive nunca habían negado inspirarse en Dark Souls parar crear este juego, pero tras probarlo, es más que evidente.
La demo es en teoría muy cortita: un combate en un puente contra un enemigo, otro combate tras el puente y un jefe final. Suena sencillo, ya que solo son tres enemigos, pero de fácil no tiene nada. Ya el primer enemigo nos puede poner las cosas muy difíciles como nos descuidemos, ya que de dos o tres golpes nos pueden haber quitado casi toda la vida, por lo que hay que tener reflejos, aprenderse los patrones de ataque y saber superarnos a nosotros mismos.









