
Uno de los sandbox que más me gustó de la pasada generación fue sin duda Sleeping Dogs. El gran sistema de combate (muy a lo Batman: Arkham) y lo rematadamente divertido que era me engancharon a lo grande. Por eso, tenía sentimientos encontrados ante Sleeping Dogs: Definitive Edition, ya que estamos ante un título bastante reciente y no veía muy necesaria su remasterización.
Sin embargo, tras probarla, he cambiado bastante de parecer, y es que, al contrario que con otras remasterizaciones recientes, el salto gráfico es bastante notable, lo que, junto a otros cambios, mejora bastante la experiencia, al menos en los niveles probados.









