
Hay veces que los retrasos pueden sentar genial a los juegos, y la beta abierta de Battlefield: Hardline es buena prueba de ello. Si bien el juego ya apuntaba maneras con la primera beta durante el E3, había varias cosas que lo alejaban muy poco de los Battlefield tradicionales, por mucha ciudad que hubiera. Se nota que en Visceral Games y DICE han trabajado mucho en ese aspecto, porque aunque el tono sigue recordando a la última entrega, parece que sí vamos a estar ante una experiencia bastante diferente, lo cual es genial.
En esta beta podíamos disfrutar de tres mapas (el mismo que el de la primera beta y otros dos nuevos) en tres modos de juego: Atraco, Puente (mi favorito de todos) y Conquista. En cada uno, la dinámica de juego varía enormemente, y cada uno aprovecha los mapas disponibles de una forma totalmente diferente para traernos esta particular guerra entre polis y cacos.









