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Fimbul

Fimbul

Últimamente me estoy llevando demasiadas decepciones con los juegos independientes. La última tortura se llama Fimbul, un juego que prometía muchas cosas interesantes y que ha terminado por ser un verdadero suplicio. Nada más ver los primeros vídeos me llamó la atención su arte, la ambientación, la fluidez y la violencia de su combate; los daneses Zaxis habían escogido muy bien qué partes del título mostrar. Irónicamente, sería la única buena decisión en toda esta historia. Fimbul ofrece unos niveles técnicos deplorables en la plataforma escogida para realizar este análisis, que no podía ser otra que Nintendo Switch. Esperemos que el día de lanzamiento exista algún tipo de parche que arregle este estropicio.

El crudo invierno antes del apocalipsis

La historia transcurre en suelo escandinavo, en una Midgard azotada por el invierno Fimbul antes de la llegada del temido Ragnarök. El juego trata sobre las aventuras de un Berserker llamado Kveldulver al cual le meten un hachazo en la cabeza al poco de empezar la aventura. Como si en una especie de sueño se tratase, el protagonista principal pasa el testigo a un joven que responde al nombre de Ulf. La misión de este nuevo actor principal es escapar de una cueva oscura y misteriosa donde enormes criaturas custodian la salida. Aquí el juego también cambia en sus mecánicas para ofrecer algo más propio de un título basado en sigilo. Tras toparse con Sigra, ésta le encomienda a Ulf guardar a buen recaudo el Ymnerfir, el amuleto necesario para iniciar el Ragnarök. Nuestro objetivo es alcanzar la cima de Jotunheim y llevar el artefacto a un lugar seguro, lejos de las malvadas manos de las fuerzas del mal.

Fimbul

Durante el camino, nos vamos a topar con muchas amenazas. Multitud de soldados aparecerán para cruzarse en nuestro camino, todos bien justificados dentro de la mitología nórdica. Estamos hablando de distintos clanes vikingos, de los jotuns, lobos, nieve, frio, Trols gigantes, bajadas de fotogramas y ángulos terriblemente mal escogidos… ¡Correcto! Creo que la peor amenaza de todo el juego es el lamentable rendimiento que el jugador tiene que sufrir. Apenas mantiene los veinte fotogramas por segundo, hay tiempos de carga cada pocos minutos de juego, los planos escogidos para desarrollar la acción parecen atractivos, con cambios de planos para ensalzar la narrativa y termina siendo un mareo considerable. Tanto es así que, en muchos momentos, la cámara se mete entre la maleza de los árboles y nos impide ver la acción del juego. Es lamentable.

Fimbul

Fimbul hace dos cosas bien. La primera es narrar la historia con un estilo tipo cómic que, salvando la calidad de este, ya resalta entre todo este esperpento. La segunda y sin lugar a duda, la mejor, recibe el nombre de el Hilo de la Vida, una especie de cronología de los sucesos del juego con algunas rutas alternativas a escoger. Por ejemplo, si nos encontramos un Trol gigante nos dan la opción de dejarlo vivir o matarlo. El Hilo de la Vida registra todas estas decisiones y bloquea las que no han sido tomadas para que, si aún te queda estómago para volver al juego más tarde, puedas ver y descubrir todas las decisiones que te has dejado por el camino.

Canción de sangre y hielo

Si algo me había llamado la atención de Fimbul era su combate, parecía un juego de acción ágil y variado, con sangre y habilidades que ejecutar. Sobre el papel, todo era maravilloso, en la cabeza de Zaxis era espectacular, pero la realidad es que nos topamos con un juego muy encorsetado, con pocos patrones de acción, una IA previsible y para colmo – gracias al lag generalizado del juego – un input lag de tres pares de narices. Vamos, que nuestros golpes y habilidades especiales tardarán en verse reflejados en el campo de batalla y eso merma cualquier atisbo de entusiasmo.

Nuestro soldado tiene dos tipos de golpes, uno moderado y otro fuerte, no hay indicador de vitalidad por lo que se puede spamear tantas veces como se desee el botón de ataque. También hay un botón de rodar por el suelo y, además, se puede levantar el escudo para cubrirnos de los ataques cuerpo a cuerpo o a distancia. Aunque dicha protección dure dos golpes, literales.

Fimbul

Kveldulver tiene la posibilidad de ejecutar cuatro tipos distintos de habilidades especiales que se irán desbloqueando a medida que avance su periplo. Estas habilidades van desde golpes aturdidores o ejecuciones hasta curar sus heridas haciendo sonar el impactante e intimidador cuerno vikingo, también conocido como Shofar. Para poder ejecutar dichas habilidades se debe rellenar el segundo medidor, que solo se puede rellenar al pegar guantazos. A medida que la aventura avanza, el número de enemigos se multiplicará y la dificultad, evidentemente, escalará. El juego ofrece además la posibilidad de equipar distintos tipos de armas para ofrecer algo de variedad entre tanta monotonía. No hay categorías de armas, ni de escudos, ni de cascos; son todos iguales, no hay unos más fuertes que otros con lo cual, no hay que preocuparse de conseguir mejor equipo o gestionarlo.

Conclusión

No puedo hacer más que lamentar que Fimbul no ejecute correctamente su cometido. Es un juego con grandes ideas, con mecánicas cambiantes – mejor o peor implementadas – e incluso con algún que otro rompecabezas; tiene una ambientación realmente bien lograda y una banda sonora que rezuma a guerra, pero hace mal todo lo demás. Ya no estoy hablando de que el rendimiento llegue a duras penas a los veinte fotogramas por segundo, o que la cámara se pierda entre el follaje del escenario continuamente, o que la deplorable respuesta de los combates nos deje constantemente vendidos, hablo de una narrativa que constantemente frena la aventura, de tiempos de carga cada cien metros para dar paso a una nueva cinemática, a una nueva secuencia de cómic o simplemente, una pausa para cargar la próxima zona. El ritmo del Fimbul es muy intermitente, tanto, que acaba por ponerte de mala hostia. El juego está roto como rotas están las esperanzas que deposité en él.

Fimbul está muy verde y aunque el Hilo de la Vida me parece un gran modo para exprimirlo, si lo piensas bien, no se puede exprimir algo que no tiene jugo, ¿no crees?

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Nos consolamos con:

  • Ambientación y banda sonora, lo único rescatable
  • Un sistema de combate interesante pero destruido por el pobre rendimiento
  • El Hilo de la Vida nos permite volver atrás en el tiempo y tomar otras decisiones para apreciar más profundamente la historia

Nos desconsolamos con:

  • El juego es un desastre técnico, ciertamente lo peor que he visto en Nintendo Switch desde que la poseo
  • Puntos de guardado automático cada pocos metros, el ritmo de la aventura se corta constantemente

Ficha

  • Desarrollo: Zaxis
  • Distribución: Meridiem Games
  • Lanzamiento: 27/02/2019
  • Idioma: Textos en castellano, voces en inglés
  • Precio: 29,95 €

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