Si algo quedó claro desde la pasada generación es que el género shooter es uno de los más populares en Occidente. Sin embargo, esa popularidad se centró en el subgénero militar más arcade, dejando por el camino la vertiente táctica que había caracterizado a los títulos de Tom Clancy. Esto hizo que, después de la increíble sub-saga Advanced Warfighter y el divertido (pero menos táctico) Future Soldier, la saga Ghost Recon se quedara paralizada.
Por eso me alegré tanto cuando Ubisoft anunció su regreso hace un par de años durante el E3 en forma de Ghost Recon: Wildlands, que nos pondría en un mundo abierto enorme para luchar contra el cártel de la droga de Bolivia en la actualidad, alejándose así del futuro cercano. El tema del mundo abierto era lo que menos me llamaba la atención, pero quería seguir siendo optimista. Seguía con esa mentalidad incluso después de varios vídeos algo discretos desde el último E3, y con el lanzamiento a la vuelta de la esquina, por fin ha llegado la hora de comprobar por nosotros mismos qué le depara Bolivia a los Ghosts gracias a su beta cerrada, que seguramente se convierta en abierta en unas semanas.










