
Me encantan los arcades de conducción. Es algo que no me cansaré de repetir, y por esto tenía tantas ganas de probar GRIP: Combat Racing durante la pasada Gamescom. El juego de Caged Element y Wired Productions promete recuperar el espíritu del clásico Rollcage, y aunque no lo jugué en su momento, la premisa me llama muchísimo la atención: vehículos súper rápidos que pueden llegar hasta Mach 1 de velocidad, y que tienen la habilidad de pegarse a cualquier superficie, sea una pared o el techo. Si a eso le sumamos la posibilidad de emplear armas, entonces tenemos un arcade con todas las de la ley, que bebe de Wipeout o F-Zero, pero al mismo tiempo nos ofrece más frenetismo y locura por las pistas en las que podemos hacer que el techo sea nuestro nuevo suelo.
Sí, es así de loco, y tras echar una carrera, la locura es más que evidente, pero en el buen sentido. Desde el primer momento te sientes a los mandos de una máquina súper poderosa, compitiendo en lugares de lo más extraños y variopintos, con multitud de caminos posibles en función de si queremos ir por el suelo, por una pared, etc. Aunque en esta primera prueba no quedé muy bien, me gustó tanto, que no podía soltar el mando desde este momento, sensación que, personalmente, todos los arcades de conducción deben conseguir.









