Cuando un juego sufre un desarrollo excesivamente largo, lo más probable es que las expectativas depositadas en él no se terminen cumpliendo. Es lo que ocurrió con Duke Nukem Forever, parcialmente con The Last Guardian y también en mayor o menor medida con Final Fantasy XV. Tras pasar de ser Final Fantasy Versus XIII, cambios en la historia, de director y de muchos otros factores, por fin disfrutamos de la nueva entrega numerada de la saga de rol más popular.
Personalmente, me lo pasé en grande con el juego, pero se notaba que había muchos aspectos que se juntaron sin demasiado cuidado o incluso se habían hecho con prisas para no retrasar más el título. Un gran ejemplo lo tenemos en la historia, con muchos momentos que parecían sacados de la manga sin ningún tipo de contexto o varias oportunidades perdidas en momentos puntuales del argumento. Por suerte, desde Square Enix se propusieron no parar de mejorar el juego, y aquí estamos un año después, con todos los DLCs y parches publicados, y han mejorado notablemente el juego. Así que, por los motivos que detallaré en el artículo, Final Fantasy XV es ahora la obra maestra que muchos estábamos esperando, pero que no recibimos por culpa de esos defectillos. Ojo, que esta es la versión que recibirán los usuarios de PC, y se esperan más DLCs para el 2018, con que todavía nos quedan muchas aventuras en el mundo de Eos.








