Uno de los principales causantes del renacimiento de los survival horror es sin duda Outlast. El juego original de Red Barrels pilló a casi todo el mundo por sorpresa, pero logró cautivar gracias a su gran atmósfera y al tener como única herramienta una cámara de vídeo para ver en la oscuridad.
Pese a todos sus puntos buenos, estaba claro que tenía varios problemas, que por suerte, se solucionaron en parte con su gran expansión Whistleblower, que además de ofrecer algunos de los villanos más memorables de la saga, servía para explicar el extraño desenlace del original. Por estos motivos, había muchas ganas de ver qué haría el estudio con Outlast 2, que esta vez cambiaría de ambientación, pero nos seguiría dejando totalmente indefensos ante toda clase de psicópatas. ¿Habrán logrado asustar de nuevo para bien, o será la calidad del juego lo que más miedo dé?










