Todos nos hemos imaginado alguna vez qué gran luchador de la historia saldría victorioso. En ese sentido, las figuras de acción siempre han dado rienda suelta a nuestra imaginación, sobre todo cuando éramos pequeños y los poníamos a pelear entre sí. ¿Por qué? Pues porque sí.
No hacía falta más justificación que porque queríamos verlos luchar, y algo así debe de haber sido el proceso de creación de For Honor, al plantearnos una pregunta genial: ¿quién ganaría en una guerra entre vikingos, caballeros y samuráis? Desde que se anunció todos nos quedamos enamorados de esta absurda (pero siempre gran) premisa, al prometer al mismo tiempo un nuevo tipo de multijugador al que estamos acostumbrados normalmente. ¿Listos a luchar por vuestro honor?










