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Crisol: Theater of Idols

¿Alguna vez os ha pasado con una película o un videojuego que pensáis que “ya lo conocéis” porque habéis visto o jugado obras similares? Supongo que sí, porque cada vez es más común ver cómo un producto se inspira (a veces en exceso) en otros anteriores. ¿Y alguna vez os ha pasado que esas expectativas de “familiaridad” no se cumplen? Imagino que también, claro. Pues hoy vengo a hablaros de un título español llamado Crisol: Theater of Idols, juego que ha sido ampliamente comparado con otras obras, así que vamos a ver si pertenece al primer grupo o al segundo…

Crisol: Theater of Idols es un juego de terror y supervivencia en primera persona, con sus buenas dosis de acción y puzles y una narrativa interesante. El juego nos lleva a una versión oscura y retorcida de lo que vendría a ser España, cogiendo mucho de su estética, especialmente de las tallas y edificaciones religiosas. Obviamente, no se trata de una representación fidedigna de ningún elemento directamente, pero la inspiración en la religión y el folclore patrio son más que patentes. Esto es evidente en todo, empezando por los entornos (con construcciones góticas y barrocas), pero donde es más claro es en el diseño de personajes y enemigos (luego volveré a esto para desarrollar un poco más). Pero volviendo al tema argumental, decir que estamos ante una aventura en la que nuestro protagonista tiene una misión divina, encomendada por el Dios Sol, y es la de ir a la isla de Tormentosa. Gabriel, el personaje que manejamos, forma parte de la orden del Sol, y al llegar a la isla descubre que hay ciertas fuerzas del mal a las que deberá hacer frente para poder cumplir con su mandato sagrado. Allí nos encontraremos con Mediodía (una chica que nos ayudará), La Plañidera (la tendera) y algunos otros personajes. Lo interesante es que el juego tiene una fuerte carga narrativa tanto en directamente (lo que vemos directamente en el desarrollo de la trama) como indirectamente (lo que se deja ver de manera más velada a través de conversaciones, coleccionables).

Antes de pasar al gameplay, dejadme que aclare un tema: es inevitable hablar de Crisol y no hacer mención a las más que evidentes influencias. Mucho se ha hablado de ello, y se han hecho muchas comparativas (algo que ayuda tanto a contextualizar la obra como a hablar de ciertos elementos del conjunto), así que vamos a comentarlas por encima ya y nos sacamos este tema de en medio: artísticamente y conceptualmente se puede relacionar con Blasphemous (y su secuela Blasphemous II, obviamente) por su inspiración en el arte, el folclore y la religión. Por otro lado, y ya pasando a nivel de juego, se habla también de Resident Evil por su gestión del terror y los puzles e inventario, aunque la más destacada y que sale a relucir casi siempre es la comparativa con BioShock por algunos temas que trata, cómo se juega y demás. Vale, todo esto es cierto, y estoy convencido de que en mayor o menor medida, todos estos títulos han influenciado al desarrollo de Crisol: Theater of Idols. También, añado, se trata de comparativas muy “positivas” pues estamos todos de acuerdo de que todos los juegos citados son grandes obras del entretenimiento, juegos sobresalientes y memorables. Dicho esto, creo que el juego tiene suficiente personalidad propia para destacar con su identidad propia.

Con esto ya aclarado, ahora sí, vamos a pasar al gameplay. El juego es, como he comentado antes, un juego de terror y acción en primera persona y con puzles. Por tanto, vamos a desgranar un poquito esto, ya que tiene algunas repercusiones: en cuanto a terror, debo decir que tiene algunos de los tropos del género. Esto hace que, a medida que nos familiarizamos con el título, el terror (que nunca llega a ser excesivo) se diluya, aunque es cierto que de vez en cuando es posible que algún susto nos llevemos gracias a una colocación de enemigos puñetera. Donde sí que no me convence demasiado es en las secciones de “infiltración”, donde debemos movernos sin que nos detecten los enemigos o nos derrotarán fácilmente, ya que creo que no están al nivel del resto de la aventura y cortan un poco el ritmo de un juego que, para más inri, no es especialmente frenético (algo normal, pues busca otras sensaciones).

La acción, que acaba siendo la parte troncal del juego en realidad, es en primera persona y con diferentes armas que iremos desbloqueando a lo largo de la aventura. Empezando con una modesta pistola, deberemos acabar con los enemigos que salen a nuestro encuentro, aunque por suerte el arsenal se ampliará para incluir otras armas “típicas” del género como una escopeta o un rifle de francotirador. Es cierto que hay alguna más (no muchas, ojo, pero sí alguna), pero hay que dejar algo para el juego y no chafaros todas las sorpresas, ¿no? La gracia del asunto, y que aquí es eje central de toda la jugabilidad, es que en vez de gastar munición “tradicional” como en otros juegos, aquí disparamos con nuestra propia sangre. Esto no es sólo un concepto muy potente, sino que además tiene implicaciones jugables: cada vez que disparamos un arma, vamos vaciando su medidor de sangre, por lo que tocará recargarla autoinfligiéndonos daño, un proceso que es relativamente lento (y, por ende, tenso) y que nos vacía parcialmente el medidor de salud.  La salud, por cierto, se recargará absorbiendo la sangre de los caídos, o mediante inyecciones, algo que en ambos casos es también relativamente lento y, por ende, nos hace vulnerables.

Por último, comentar que el juego presenta unos cuantos puzles que, por lo general, son bastante asequibles… aunque reconozco que alguno en concreto se me atragantó un poco. Desde los típicos puzles de encontrar un objeto en una zona y llevarlo a otra para desbloquear el camino / hacer avanzar la trama, a otras cosas más complejas como pulsar unos botones en paneles para que se abra un compartimento, pasando por recolocación de losetas, movimientos de carros o secciones con puertas con temporizador. Todo ello, además, está aderezado con una capa de exploración (algún mapa es un poco lío de calles y callejuelas intrincadas) con bastantes objetos a recoger: monedas y medallones para adquirir mejoras, medallones para abrir cofres especiales, coleccionables…

Volviendo un poco atrás, en el combate, el juego nos presenta enemigos que son, claramente, inspirados en las tallas que podrías encontrar en una iglesia o en un paso de Semana Santa, por ejemplo. De hecho, veremos como el primer enemigo que encontramos cobra vida delante nuestro. Los movimientos de los enemigos, además, tienen este toque “robótico”, algo que les da un aspecto increíble, y encima se van rompiendo a medida que les atacamos (modificando así sus movimientos y patrones), aunque reconozco que a la larga acaba habiendo poca variedad.

Para ir terminando, comentar los aspectos más técnicos del título. Crisol: Theater of Idols es, en lo visual, muy potente. Ya no tanto porque sus gráficos sean punteros, sino por la increíble dirección artística del título (y qué carismáticos son sus personajes, en gran parte por el diseño). Con esto no quiero decir que el juego no tenga unos gráficos a la altura, ojo, pero sí que es cierto que se notan más modestos que otras producciones actuales, algo especialmente evidente en los pocos modelos distintos que comentaba antes. Los escenarios, eso sí, sí se sienten más variados entre los diferentes distritos que visitaremos, y algunos efectos son muy chulos, así que poca queja en este aspecto. Bueno, miento, sí tengo una pequeña queja: el juego peca de ser un tanto oscuro, en el sentido más literal posible, en algunas áreas. Decir, además, que en cuanto a rendimiento, el juego se me ha mostrado un tanto irregular en algún momento puntual, con ligeras ralentizaciones y un frame rate inestable, pero no ha sido un impedimento para disfrutar de la obra.

A nivel sonoro también es un juego más que competente, con un doblaje al español más que correcto y unos efectos de sonido y una banda sonora que cumplen sobradamente. En cuanto a la duración, calculo que la aventura lleva entre 10 y 15 horas, en función de lo que te pierdas (y quieras perderte) explorando y de si nos encallamos más o menos en sus puzles.

Conclusión

Crisol: Theater of Idols es un muy buen juego y que, pese a estar bajo la sombra de algunas comparativas (evidentes, por otro lado), sale airoso de todas ellas y destaca por su personalidad propia y su calidad. Si bien es cierto que hay alguna mecánica que no me funciona especialmente bien (lo siento, pero las secciones “de infiltración” no me acaban de convencer), creo que es un título sólido y entretenido, y que se deja disfrutar. Además, gracias a la ambientación, los personajes y la trama en su conjunto, la experiencia resulta muy interesante. Y si encima tenemos en cuenta que ha salido a precio de derribo, no puedo hacer más que recomendarlo, pese a no ser tan redondo en todos sus apartados como me gustaría.

Nos consolamos con:

  • El sistema de combate es muy original
  • La dirección artística, magnífica, mezclando folclore y religión español
  • La historia y los personajes enganchan
  • Los enemigos son muy interesantes conceptualmente y en sus mecánicas…

Nos desconsolamos con:

  • … lástima que se vean lastrados por la poca variedad
  • El terror se va diluyendo, pierde fuerza a medida que avanzamos en el juego
  • El rendimiento es un tanto irregular
  • Excesivamente oscuro por momentos
  • No todas las mecánicas funcionan igual de bien, siendo el sigilo la menos satisfactoria

Análisis realizado gracias a una copia digital proporcionada por Blumhouse Games

Ficha

  • Desarrollo: Vermilia Studios
  • Distribución: Blumhouse Games
  • Lanzamiento: 10/02/2026
  • Idioma: Totalmente en español
  • Precio: 17,99€

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