Impresiones de Transference. Los peligros de adentrarse en una mente digitalizada

Transference

Uno de los proyectos más enigmáticos de los que presentó Ubisoft el año pasado durante el E3 fue sin duda Transference, el juego co-desarrollado por SpectreVision, empresa del conocido actor Elijah Wood, conocido por interpretar a Frodo en “El Señor de los Anillos” principalmente. Desde su anuncio solo sabíamos que era un juego compatible con la Realidad Virtual, y este E3 por fin descubrimos que se basa en adentrarnos en una mente digitalizada, algo que, “sorpresa”, no sale nada bien.

En el evento “Identity Corp” tuve la ocasión de probar los 15 minutos del juego en su versión de PSVR, y tras esta demo tengo claras dos cosas: estamos ante un juego de lo más extraño, y quiero seguir jugándolo. Es un poco lo que me ocurrió hace un par de años cuando probé Get Even, donde no me enteraba muy bien de lo que estaba pasando, pero estaba totalmente pegado a la pantalla, con la inmersión añadida en este caso que proporciona la Realidad Virtual.

La premisa es que estamos en una mente digitalizada, para así ayudar a superar algún trauma o recuperar alguna memoria perdida. Para ello, tendremos que explorar los recuerdos del dueño de la mente que estamos visitando, por lo que poco a poco iremos conociendo más de esta persona, tanto por el escenario como por pequeños vídeos FMV (de acción real). En esencia, Transference se podría considerar un walking simulator, pero con más puzzles que otros juegos del género.

Transference

La mente de este individuo ha tomado la forma del bloque de edificios donde vivía, y al principio nos encontramos con un mensaje que dice que algo pasa con las luces. Al pulsar el interruptor, podemos cambiar entre el acceso de usuario y de administrador a los datos de la mente, lo que se traduce en un pequeño cambio de escenario. La rutina de estos primeros 15 minutos consiste en encontrar algún objeto en un modo que podemos usar en el otro. Al inicio, en el modo de administrador estaremos en una escalera interminable, por lo que no podemos avanzar realmente. En su lugar, el acceso de usuario nos permite acceder a la parte baja del edificio, donde se activa un vídeo del que parece ser el padre del dueño de la mente, y precursor de todo el proceso de digitalización de la mente. Ahí también podemos coger un picaporte para descifrar la puerta de la casa del sujeto en el modo de administrador.

En otro punto de la demo, en un modo podemos interactuar con la radio para encontrar una frecuencia, que podremos replicar en el otro modo, y así con otros sucesos más. Estamos hablando de puzzles sencillos, por lo que el peso principal de Transference parece que estará en la exploración y la narrativa. Todo lo que veamos nos dirá algo sobre los personajes, pudiendo activar pequeños audios, como cuando nos acercamos a una sala con instrumentos, y escuchamos a los personajes tocando en un festival, del que también hay información en otros documentos. Es un tipo de narrativa interesante, ya que hay eventos que hacen progresar la demo, y otros son opcionales para añadir profundidad.

Transference

A nivel visual, Transference promete estar a un nivel muy alto, ya que los escenarios se ven de lujo, ofreciendo una gran nitidez en todos los elementos, ya sean interactivos o no. De hecho, me encanta la atmósfera del juego, ya que hay elementos que nos hacen ver que estamos dentro de una mente digitalizada, con partes corruptas o elementos parpadeantes, además de apreciar un cambio de tonalidad entre el modo de usuario y de administrador.

Si habéis visto el tráiler de Transference, seguramente habréis notado que hay cierto enfoque en el terror, pero en esta demo no es lo más importante. Sí que hay elementos algo tétricos, como una niña (o un niño, no se veía muy bien) que se aleja de nosotros y desaparece tras doblar una esquina dentro de la casa, o una especie de entre corrupto.

Aunque a simple vista pueda parecer otro walking simulator más (que seguramente lo sea), la verdad es que Transference me ha dejado con ganas de muchísimo más. Estamos ante un título bastante extraño, enigmático y con una atmósfera realmente trabajada. Esta combinación de exploración, narrativa personal, toques de ciencia ficción y momentos de terror puede funcionar de maravilla, como estos primeros 15 minutos del juego demuestran. En otoño podremos descubrir si toda la aventura mantiene el tipo, pero todo apunta a que estaremos ante un título que no dejará indiferente a nadie, ya sea al jugar en Realidad Virtual o sin ningún tipo de visor.

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