Tiempo ha, en el 2001, jugar a Runaway: A Road Adventure fue una experiencia equiparable a encontrar un oasis en el desierto. Por fin, una aventura gráfica de «apuntar y clicar» con trabajados fondos y personajes memorables que apareció en una epoca donde el mercado miraba para otro lado, para seguir con la tradición de las aventuras desarrolladas por LucasArts (Monkey Island, Grim Fandango). Y por si fuera poco, hoy sale a la venta en España la última entrega de la trilogía Runaway, Runaway: A Twist of Fate, desarrollada por el estudio madrileño Pendulo Studios y que supuestamente retoma el hilo de Runaway: Dream of the Turtle. Eso sí, afrontar este título no supone un problema si no has jugado nunca a los anteriores.
Cuando tuve este nuevo título en mis manos para realizar el análisis pensé: que bien, ha llegado la hora de volverse a frustrar intentando resolver acertijos ilógicos e ir a la caza del pixel para encontrar aquel dichoso objeto tan escondido. Pero para mi grata sorpresa, el equipo de desarrollo ha trabajado muy duro y de forma muy cuidadosa para eliminar los errores de la entrega anterior. Y podría decir que el resultado ha sido bastante exitoso, aunque algún que otro fallo parece ser inevitable.
