Ya ha pasado una semanita desde que se terminó la feria de las ferias de videojuegos, el E3, y la verdad es que su edición de 2012 ha dado mucho para hablar, aunque no en el mejor sentido.
Por un lado, este año hemos podido ver más que nunca cómo las grandes compañías nada más que van a lanzar la enésima secuela de las franquicias que saben que van a vender, contándose con los dedos de una mano las nuevas IPs que aseguran títulos Triple A: The Last of Us, Beyond: Two Souls y varios juegos de Ubisoft, sobre la que me centraré más adelante. Vale que estamos en un momento económico en el que sólo se financian grandes proyectos a títulos que se sabe van a vender (y más tras ciertos batacazos recientes, como la bancarrota de los desarrolladores de Kingdoms of Amalur: Reckoning al no vender los dos millones de copias necesarias, o hace algo más de tiempo, Mirror’s Edge por poner un par de ejemplos), pero no estaría de más ver algo más de originalidad en las superproducciones más allá de los juegos descargables, donde al menos sí que hay ideas frescas y muy interesantes como The Unfinished Swan o Quantum Conundrum.
