Impresiones: demo de Just Cause 2

Desde el pasado jueves ya podéis probar la demo de Just Cause 2, secuela de un sandbox muy prometedor que se dio de bruces en todos sus apartados y ahora pretende remediar lo ocurrido. A tenor de lo visto en la demo parece que van por el buen camino, pero vayamos por partes.

Esta versión de prueba nos permite jugar durante 30 minutos en una sección del enorme mapeado del juego. En esta zona tendremos que ir causando el caos, ya que en la versión completa apoyaremos a la resistencia como Rico Rodríguez para derrocar al corrupto gobierno de la isla de Panau. Para conseguir este caos no tendremos más que explotar cosas, ya sean barriles de gasolina o zonas específicas. Como os podréis imaginar, cuanto más grande sea lo que destrozamos y más valioso sea para el gobierno más aumentará el caos. Tras llegar a un nivel concreto de caos desbloquearemos un par de misiones.

Una de ellas es una carrera, mientras que en la otra tomaremos un papel más activo para derrocar al gobierno, ya que el grupo revolucionario con el que estamos nos pide que secuestremos a un traidor que va a testificar contra ellos. Para lograr su localización tendremos que llegar a una zona con conexión por satélite para conectar el GPS del objetivo con nuestra PDA. Para lograrlo tendremos que llegar a esa sección del mapa, liarnos a tiros con todo lo que se ponga en nuestro camino, robar una identificación y piratear el servidor mediante un minijuego sencillísimo. Tras esto nos tendremos que enganchar con nuestro garfio a un helicóptero (ya hablaremos más adelante de este artilugio) que nos llevará hasta el coche que tenemos que secuestrar.

Así tendremos que ir de coche en coche escolta hasta llegar hasta el que nos interesa. Lo interesante es que antes de robar un vehículo tendremos que acabar con los copilotos que nos atacan mientras estamos en los parachoques o el capó, aunque la verdad es que podría ser algo más emocionante al estar obligados a disparar casi un cargador por enemigo, aunque les estemos apuntando a la cabeza. Tras robar el coche en el que se encuentra el traidor lo tendremos que trasladar a una zona segura y ahí acabará la misión.

Si los 30 minutos no se os han acabado todavía tendremos la opción de ir de emplazamiento enemigo en emplazamiento para ir destruyendo todo lo de valor con los medios que sean necesarios, para así aumentar el caos y nuestra cuenta corriente. A lo largo de la demo, y según vayamos causando caos, iremos desbloqueando objetos en el mercado negro. Para entrar en él tan solo tendremos que pulsar hacia abajo y llamar al helicóptero, por lo que nunca será un problema. Aquí podremos comprar armas (pistola, subfusil, granada, explosivo y lanzagranadas en esta demo) y vehículos (un coche, un helicóptero y un coche armado).

En cuanto a la jugabilidad, Just Cause 2 es un sandbox enfocado en la acción. Con el gatillo derecho dispararemos y con el izquierdo lanzaremos el gancho. Este artilugio se convierte en el juego en nuestro mejor aliado, ya que con él nos podremos enganchar a vehículos, paredes y objetos para tirar de ellos o salir disparados hacia ellos. Además lo usaremos como arma cuerpo a cuerpo, ya sea para golpear o para tirar a un enemigo desde un emplazamiento alto. Además, como complemento tenemos el paracaídas, y si los combinamos bien podremos conseguir unos movimientos útiles en el desplazamiento y en el combate.

Para añadirle espectáculo, desde los vehículos que pilotemos (coches, motos y helicópteros en la demo) podremos activar el paracaídas, junto a la posibilidad de subirnos a los capós de los coches mientras éstos están en movimiento.

Combinando todo esto encontraremos variadas formas de irrumpir en las localizaciones enemigas, aunque todas comparten un fallo que esperamos suplan en la versión final o al menos atenúen: falta de emoción. Nadie va a negar que todas estas acciones son espectaculares, pero si la IA es nefasta, aguantamos multitud de impactos y las caídas no parecen afectarnos toda la destrucción que podemos causar se reduce a diversión momentánea pero nada más. Nunca estaremos nerviosos en la demo de si moriremos o no, ni de lograr destruir algo o no. Es un fallo que depende de la persona, pero que personalmente me ha decepcionado bastante.

Esto no quita que la demo sea entretenida, ya que destrozar cosas y con estas amplias posibilidades siempre lo es, pero si a lo largo de la aventura no nos encontramos nada que nos proponga un reto propiamente dicho el nivel de diversión llegará un momento en el que se apagará. Pero por suerte esta es una versión de demostración y la cosa puede cambiar en la versión final.

Respecto al apartado técnico nos hemos llevado una grata sorpresa, ya que todo luce a un gran nivel. Los gráficos son bastante buenos teniendo en cuenta el gran mapeado en el que los movemos. Esto no quita que haya popping cuando nos movemos con el helicóptero, pero por lo menos cuando estamos a nivel de tierra la cosa cambia y todo se mantiene bastante estable. Los personajes también lucen bien, y las explosiones son espectaculares, lo que mejora la impresión general.

El sonido también mantiene el tipo, con un doblaje al castellano del que solo hemos escuchado a un par de personajes y un par de líneas. Las melodías tampoco han hecho un acto de presencia muy marcado, pero las explosiones y los efectos sí, y éstos son bastante creíbles.

Así que la demo de Just Cause 2 nos ha causado unas sensaciones contrarias. Por un lado la jugabilidad es sencilla pero completa y muy satisfactoria, eliminando la poca variedad de la primera parte. Sin embargo, la falta de emoción por la sencillez de todo lo que hacemos y la nula IA frustra bastante esto, aunque habría que ver si eso pasa en todas las misiones del juego, y por desgracia en la demo solo hay una de verdad para comprobar si son emocionantes y de momento no lo son.

Por lo que para un veredicto final habrá que esperar a la versión completa del título, aunque por lo que hemos visto los amantes de la acción sencilla y directa se lo pasarán en grande con una secuela que parece eliminará casi todos los problemas de su desastrosa primera parte.

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