Cuando hablamos de un videojuego, muchos son los factores a tener en cuenta: gráficos, jugabilidad, duración, etc. Sin embargo, parece que muchas veces se dejan de lado dos aspectos fundamentales que no se descubren hasta que empiezas realmente a jugar: la historia y la ambientación. Está claro que si tienes todos los apartados bien hechos, el juego va a ser toda una maravilla, como puede ocurrir con Uncharted 2 o Half-Life. En el otro extremo, tenemos títulos que no nos cuentan ninguna historia, pero como su jugabilidad es tan buena, no podemos soltar el mando, como Rayman Origins, que también destaca por sus increíbles gráficos.
Sin embargo, hay otros casos excepcionales, que demuestran la importancia que pueden tener una buena historia o una ambientación soberbia en el mundo de los videojuegos, ya que suelen tener alguno de los ostros aspectos por los suelos, pero descubrir más del personaje al que controlamos o el universo en el que nos involucramos nos motiva a seguir jugando.



