
Cuando se anunció PS Vita, se hizo como si fuera a ser una Playstation 3 portátil, con juegos de la talla de Uncharted: El Abismo de Oro o Wipeout 2048 para disfrutar en cualquier lado, y con una calidad que no tiene nada que envidiar a la sobremesa. Sin embargo, ya han pasado más de dos años desde el lanzamiento de la portátil, y el resultado ha sido de todo menos ese. Es común escuchar «PS Vita no tiene juegos» o «PS Vita está muerta», y nada más lejos de la realidad. Es cierto que la consola no ha cumplido en ese objetivo inicial, pero se ha abierto en una vía muy interesante y que está dando mucho juego: lo indie.









