
Hace ya algunos años, se lanzó al mercado Marsupilami: Hoobadventure, un título que acabó siendo una muy grata sorpresa para los amantes de los plataformas en 2D. No era un juego perfecto, pero sí muy entretenido. Acabamos de recibir su secuela directa de la mano del mismo estudio, así que toca preguntarse… ¿habrán tomado nota de los detalles a mejorar del primer título de cara al desarrollo de este Marsupilami 2 – Salsa Palombia? Vamos a verlo…
Primero de todo, vamos a hablar de la trama… o mejor dicho, de la ausencia de la misma. Ojo, técnicamente sí hay una historia o un objetivo, pero se puede contar (que no resumir) con una única frase: “evitar que los malos ocupen el hogar de los marsupilamis”. Y ya. Sí, es bien sencillo y más que una trama como tal es una justificación, pero reconozco que tampoco me parece algo problemático o que tenga un peso negativo. Al fin y al cabo, se trata de un conflicto que debemos resolver a los mandos, y es en la parte jugable donde se notan más los esfuerzos del equipo de desarrollo.
Y es que si bien estamos ante una aventura, en apariencia, muy continuista respecto a la primera parte, se ha introducido una buena cantidad de cambios, ajustes y mejoras. Algunas de ellas, es cierto, heredadas de la actualización (gratuita) El Mundo Oculto, que se lanzó junto a las versiones de nueva generación del título original. Y es que si bien las mecánicas básicas del juego no cambiaron en exceso y la experiencia era bastante similar, sí había una intención de hacerlo un poco más desafiante (de hecho, bastante más desafiante, especialmente de cara a los completistas).

En esta secuela, además, se incluye una característica que muchos ya demandamos en el primer juego: habilidades diferenciadas para cada uno de los personajes. Así pues, repitiendo con los tres marsupilamis, la cosa queda así:
- Twister, el amarillo, permite hacer un dash en el aire y planear para cubrir grandes distancias, sortear algunos obstáculos o incluso “navegar” ráfagas de aire.
- Hope, la naranja, permite hacer un salto doble y rebotar en ciertos enemigos.
- Punch, el morado, puede hacerse una pelota y rebotar en muchos elementos (incluidos los temidos pinchos de paredes y suelo) e incluso romper algunos bloques.
Esto, unido a la mecánica de cambio rápido de personajes (al iniciar cualquier nivel, el juego nos asigna los dos marsupilamis que llevaremos en ese nivel en concreto, y como si de un tag fighter se tratara, podemos cambiar al instante de personaje para aprovechar sus habilidades), da mucha más profundidad a los niveles, que siguen teniendo un diseño muy bueno: escenarios en los que debemos cambiar al vuelo entre el rebote y el dash para superar obstáculos como los pinchos, por ejemplo.

Además, ya en el juego base nos encontramos con mayor variedad de escenarios, con cuatro grandes ambientaciones separadas entre las diferentes islas: una frondosa jungla, una bulliciosa ciudad, unas montañas heladas y, por último, el inframundo. Además de las diferencias estéticas incluso dentro de un mismo mundo, cada una de las ambientaciones tiene sus propios sonidos y música que acompaña los niveles, cambiando de estilo en base a qué región visitamos.
Esto último, además, es curioso porque se representará en las batallas con los diferentes jefes finales, donde cada uno tendrá una estética basada en diferentes estilos musicales. Y hablando de los jefes finales, en este caso no será una persecución como en el título original, sino que tendremos combates propiamente dichos, cada uno con sus mecánicas propias y, por qué negarlo, pueden llegar a suponer un desafío. Algo, a mi parecer, mucho más acertado.

Y volviendo al tema gráfico (y artístico y estético, claro), el título es muy continuista respecto a la entrega original, pero se ve más… “trabajado”. Los escenarios tienen más detalle, hay más animaciones en los personajes y, en general, se ve mejor pese a mantener una estética que traslada las historietas (y las series de animación) a un videojuego. Vaya, que en general, sin tratarse tampoco de un juego puntero (algo que tampoco necesita, todo sea dicho), sí resulta muy vistoso… y estable, pues en mi partida (en Switch 2) lo he notado muy estable.
Pero bueno, ahora que pienso… aún no hemos hablado de cómo funciona el juego, sino que no paro de compararlo con la entrega anterior. Pues es, básicamente, un plataformas de desarrollo 2.5D bastante clásico y, al igual que pasó con la primera entrega, con claras influencias de la saga Donkey Kong. Y es que estamos ante una mezcla muy lograda entre las señas de identidad de esa saga y la búsqueda de una personalidad propia, hasta el punto de convertirse en un excelente sustituto para las aventuras del gorila con corbata.

Eso sí, tampoco es que se aleje demasiado, porque tendremos unas buenas dosis de exploración por delante, pues en cada escenario hay 5 gemas que recuperar, además de 3 que se nos otorgarán en base a la cantidad de fruta recogida y un par más que nos entregarán si superamos una sala de desafío. Y ojo, porque aunque empieza fácil, conseguir las 10 gemas en todos los escenarios es todo un logro. Por suerte, para avanzar en la aventura no será necesario recogerlas todas en todos los niveles, aunque sí que iremos necesitando unos mínimos para desbloquear a los bosses.
A nivel de controles y mecánicas es cómodo y ágil y, pese a las novedades, se siente conocido y responsivo, lo cual se agradece (especialmente en las partes más exigentes). Porque sí, como he ido remarcando en varios puntos del texto, se trata de un juego mucho más complejo y complicado que el original, aunque no deberíais asustaros porque es un reto muy asequible para un jugador medio. Igualmente, comentaros que si se os atraganta la dificultad, tenéis selector de dificultad (con lo que tendremos más resistencia o menos) y hay numerosos puntos de control en los escenarios… y no sólo eso, sino que se ha eliminado el contador de vidas.

Ojo, que el que quiera reto de verdad lo puede encontrar, pues algunos de los desafíos son bien exigentes incluso en normal, y no será raro que en un ataque de ira o frustración queramos dejarlos de lado un tiempo (por no decir nada más grave, como romper la consola o los mandos…), pero incluso esos que nos parecen imposibles en un inicio, con paciencia y perseverancia, se pueden superar.
En cuanto a contenido, eso sí, creo que está bastante en la línea del original en cuanto a “cantidad” y la duración de la aventura, si vamos “a por lo justo y necesario” para que nos salten los créditos, es un título breve. Por contra, gracias al mayor desafío y a la presencia de contenido opcional, especialmente si somos completistas, el título se puede alargar hasta las cerca de 10h, nada mal. Además, el juego cuenta con un modo cooperativo, por lo que la diversión se puede compartir.

Conclusión
Marsupilami 2 – Salsa Palombia es un gran plataformas, que coge todo lo bueno de su predecesor y lo mejora y pule para darle algo más de profundidad y complejidad a un engranaje que, por otro lado, ya funcionaba muy bien. No inventa nada, pero pese a ello, se siente fresco, original y divertido. Un título muy recomendable para los amantes de los plataformas, pero que también puede ser una gran entrada al género para los novatos o los más pequeños de la casa.
Nos consolamos con:
- Gran variedad de escenarios y una banda sonora que se adapta a cada ambientación
- Aunque se incrementa el reto, la dificultad ajustable lo mantiene asequible
- El diseño de niveles sigue siendo exquisito
- Las novedades jugables son muy acertadas
Nos desconsolamos con:
- Duración algo escasa si nos centramos únicamente en completar la aventura
Análisis realizado gracias a una copia digital proporcionada por Meridiem Games
Ficha
- Desarrollo: Ocellus Studios
- Distribución: Microïds
- Lanzamiento: 03/09/2026
- Idioma: Totalmente en español
- Precio: 29,99€ en digital, 39,99€ en físico

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