En la primavera de 2014 iniciaremos un gran viaje de juguete con LEGO El Hobbit

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En un anuncio que no ha pillado por sorpresa a nadie, Warner Bros ha confirmado que en la próxima primavera, las aventuras de Bilbo Bolsón, Gandalf y todos los enanos que los acompañan se volverán más animadas e interactivas que nunca gracias a LEGO El Hobbit. El juego recreará las dos primeras películas de la trilogía, por lo que reviviremos Un Viaje InesperadoLa Desolación de Smaug. Como es de esperar, habrá montones de personajes controlables, cada uno con sus habilidades únicas, y todo será recreado con mucho humor para que lo disfrute toda la familia. Y como también es norma de la casa, el juego llegará a todas las plataformas, desde las actuales PS3, Xbox 360 y Wii U, pasando por el PC y la nueva generación (PS4 y Xbox One), sin olvidarnos de las portátiles PS Vita y Nintendo 3DS.

La Navidad comenzará el 11 de diciembre gracias a Saints Row IV

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Cuando se aproxima la Navidad cualquier excusa es buena para ayudar a Santa Claus a llegar a tiempo para repartir regalos. Los Saints no viven ajenos a esto y a partir del 11 de diciembre estará disponible el contenido descargable «Cómo los Saints salvaron la Navidad» que se incluye dentro del Pase de Temporada de Saints Row IV. Así que a salvar la Navidad y descubrir su auténtico significado en este dlc que seguro nos hará pasar un buen rato.

Además, Deep Silver y Volition anuncian un par de actividades para recibir estas fechas como se merecen. La primera es un concurso de villancicos cantando la especial letra de Saints Row para «Saints Row Jingle Bells» y poder conseguir suculentos regalos. La segunda es contar lo que deben hacer un par de desarrolladores que se han portado mal durante el año para volver a ganarse el favor de Papá Noel y recibir regalos. En ambos casos puedes visitar la siguiente web para más informació o simplemente para participar.

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Battlefield 4

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Parece que fue el año pasado cuando nos pusimos a los mandos de Battlefield 3. Digo parece porque muchos seguimos jugando, todavía a día de hoy, a su extraordinario online. Sin embargo son dos años los que lo separan ya de esta cuarta entrega, tiempo en el que se han preocupado de mejorar y nutrir de contenido a su juego estrella para aumentar la esperanza de vida del producto (ahí tenemos a End Game y Close Quarters). ¿Realmente es necesario un juego anual? ¿Qué ha sido de los paquetes de expansión que nos permitían jugar a nuestro juego favorito eternamente? –está claro que ese no es un modelo de negocio rentable para las compañías–.

La saga Battlefield ha sido siempre sinónimo de multijugador (que esté como primera opción del título que nos ocupa no es fruto de la casualidad), nunca ha precisado de un modo campaña, pese a que en 2010, Bad Company 2 demostró el lado humorístico del estudio sueco, así como su capacidad para hacer historias relativamente interesantes. A pesar del fracaso sufrido en la campaña del anterior Battlefield 3 (soporífera a más no poder), DICE vuelve a probar fortuna con una historia más cinematográfica (o mejor dicho, Call of Dutyzada) buscando ese toque dramático que llegue al jugador. Han intentado aprender de errores pasados y en esta ocasión solo controlamos a un soldado (gracias a Dios) para una mejor comprensión del personaje y, en definitiva, de la historia que nos quieren contar. Nuevamente vuelven a tropezar con la misma piedra con una trama que ni nos importa ni nos divierte, y es que en ningún momento llegamos a conectar con ella ni con ninguno de los protagonistas.

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Es una realidad que existe cierta fatiga en los shooters modernos, de la misma forma que también lo llegó a haber hace seis años con la II Guerra Mundial, pero creo sinceramente que hay muchas maneras de narrar una historia sin aburrir al jugador, y está claro que este no es el punto fuerte de DICE, por mucho que digan que han escuchado las quejas de la campaña de Battlefield 3. No se trata de eliminar pasillos o de añadir mujeres a la trama, lo importante es conectar con el jugador, hacerle partícipe captando su interés y que se adentre en la historia, que se emocione. Por desgracia nada de esto sucede aquí, y es que por mucho que lo maquillen con una puesta en escena llena de impactos cinematográficos, no logra despertar nuestro interés, no terminamos de empatizar con los personajes y lo que es peor, no consigue un buen ritmo en ningún momento.

Nuestro protagonista, por cierto, es el sargento Daniel Recker, miembro del pelotón Tombstone, encargados de investigar las causas de un conflicto en China que la emergen como nueva superpotencia mundial. Al parecer, el chino Chang ha llevado a cabo un golpe de estado que provoca un conflicto interno salpicando a los americanos y atrayendo a los rusos. Una historia que rebosa originalidad (sarcásticamente hablando), previsible, lineal y sin ninguna sorpresa, que busca una excusa para llevarnos por distintas localizaciones del país bien variadas (la mayoría marítimas) y manejar los vehículos más espectaculares (aunque esta vez no tenemos el caza). Una historia que, por suerte, apenas nos llevará más de 5 horas (algo que en esta ocasión se agradece) y “supuestamente” sirve de aperitivo para el plato fuerte que es el multijugador.

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A pesar de sus deficiencias, la campaña esconde algunos momentos destacables, cuyo origen radica en la nueva herramienta de la casa, Levolution, una tecnología para generar efectos dinámicos y convertir el juego en un auténtico espectáculo visual y jugable. Esta técnica hace hincapié en el dinamismo de los escenarios y en los efectos climáticos, ajenos a la propia batalla, que afectan de lleno en el combate. Así nos encontramos corriendo con un fuerte viento y vemos como este nos impide avanzar y nos dificulta la visibilidad, nos peleamos con las olas del mar para poder disparar con acierto o notamos como afectan las leyes de la física en un buque que se está hundiendo.

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Otra de las novedades la encontramos en el interesante sistema de marcaje que toma de su colega Crysis 2 a través de los prismáticos y que nos permite localizar y marcar a los enemigos para que nuestros compañeros de escuadrón los coman a balazos (aunque en muchas ocasiones harán caso omiso a nuestras indicaciones).

Una vez más nos encontramos con una Inteligencia Artificial bien poco inteligente, un aspecto que sigue sorprendiendo ver en un juego triple A. La verdad es que da auténtica pena: enemigos y vehículos que se quedan colgados, los enemigos solo tengan ojitos para ti (no importa que vayamos en grupo), las coberturas de los soldados (tanto enemigos como aliados) o tener que esperar a que el compañero Irish abra la dichosa puerta para seguir avanzando.

Battlefield 4 Screenshot

El mejor multijugador de la actualidad

El título ofrece encarnizadas batallas online para hasta 24 jugadores simultáneos, bien lejos de esos 64 que ofrece la fantástica versión de PC o de las nuevas consolas next-gen. Algo parecido sucede con la tasa de imágenes por segundo, quedándose en 30fps para las consolas actuales y 60fps para las nuevas. Sin duda un gran lastre que viene a demostrar la limitación de las consolas actuales, cuyas exigencias a nivel visual conlleva demasiados sacrificios a nivel jugable. Obviamente el juego baja muchos enteros en nuestras queridas 360 y PS3, ya que no se juega como fue concebido ni se disfruta igual que en PC, o incluso en Xbox One y PS4.

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En modos de juego tenemos los clásicos Conquista y Asalto, abanderados de la franquicia, ambos con respawns (el momento de reaparición después de morir) que van consumiendo los tickets del equipo. El primero nos invita a capturar varios objetivos del escenario (en forma de Banderas), mientras que en Asalto los dos equipos deben destruir las estaciones móviles del enemigo. Luego tenemos otros más clásicos como Todos Contra Todos (en sus modos Patrulla o por Equipos), con escenarios más pequeños y un enfrentamiento más directo, o Dominación (aparecida en el DLC Closed Quarters), una variante de Conquista pero en mapas más reducidos. Todo ello con las ya típicas patrullas que, en esta ocasión, están formadas por 5 integrantes. Huelga decir que Battlefield potencia el componente cooperativo y es vital el trabajo en equipo (los lobos solitarios que se vayan a la competencia).

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La principal novedad de este apartado viene con el modo Comandante (solo disponible en Conquista, Asalto y Erradicación), algo que no veíamos desde Battlefield 2 o 1942, que nos ofrece las herramientas (tablets y dispositivos móviles) para convertirnos en todo un estratega. La tableta es controlada por un jugador como segunda pantalla a modo mapa táctico dónde podrá ver la posición de los soldados, enviar suministros o UAVs a nuestras tropas, e incluso misiles.  Este viene junto a otros dos modos nuevos, Erradicación y Desactivación, para aportar un poco de frescura y la típica locura de un Call of Duty a los enfrentamientos por internet –una vez más, es una pena que esta saga no ofrezca modo LAN–. Erradicación nos trae el clásico modo Sabotaje, dónde tenemos que llevar una bomba neutral a los distintos puntos enemigos y mientras todos ven al portador y, naturalmente, a la bomba; mientras que Desactivación es el típico Buscar y Destruir en el que tenemos que defender y destruir unos objetivos. Otra novedad destacable es la inclusión de la Cámara de la Muerte (ya era hora), que nos permite ver la posición de nuestro verdugo, un buen mecanismo para intentar luchar contra los camperos.

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Entramos en combate en alguna de las 4 clases predeterminadas, Asalto, con rifles de asalto y la posibilidad de revivir a los compañeros caídos, Apoyo, con ametralladoras ligeras y cajas de municiones, Reconocimiento, y los rifles de francotirador, o Ingeniero con sus múltiples opciones anti-vehículo. La personalización da un paso más en esa obsesión enfermiza de la saga por deleitarnos con todo tipo de modificaciones, esta vez no solo con un buen número de armas y accesorios, sino con la posibilidad de modificar los vehículos.

Los 10 mapas son una auténtica oda a la diversión bélica en compañía, una preciosa obra de arte conceptual y estructural que combina magistralmente la verticalidad con el tamaño en los distintos modos de juego. Mucho tiene que ver ahí la nueva herramienta de la casa, Levolution, en cómo el jugador puede afectar su entorno, y cómo el entorno se transforma e influye en cada partida. Podemos estallar depósitos de combustible o cabezas de misiles para reducir la visibilidad o transformar el entorno, manipular cerraduras electrónicas para encerrar a enemigos o derribar una presa para crear una inundación, por poner algunos ejemplos. Situaciones que podrán cambiar el ritmo de la partida en base a nuestras necesidades. Simple y llanamente, brutal.

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Como complemento a todo el tinglado tenemos el Battlelog, al que accederemos desde una página web dedicada exclusivamente a este uso y a través de la cual podemos retarnos con nuestros contactos. Este ha mejorado sustancialmente su integración con el juego respecto el anterior título e incluso permite acceder desde dispositivos móviles y tabletas. Desde aquí podremos consultar todo tipo de estadísticas de nuestra partida, incluso del modo campaña: proporción de bajas/muertes, % de puntería, clase más jugada, disparo a la cabeza más lejano, vehículos utilizados, …, multitud de datos para ver nuestra evolución.

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A nivel técnico, DICE ha realizado un trabajo encomiable con su nuevo motor Frostbite 3 en las nuevas máquinas. El robusto motor sueco vuelve a demostrar su valía y hace maravillas con la tecnología actual (eso sí, requiere de un buen PC). Sin embargo, queda patente que no está bien optimizado para las consolas actuales, con un rendimiento muy inferior (30fps) que afecta directamente al plano jugable –mucho criticamos el obsoleto motor de Call of Duty, pero al menos consigue unos estables 60fps que aportan esa maravillosa suavidad de movimientos–. Gráficamente es un portento visual, capaz de mover miles de elementos simultáneamente, un nivel de detalle enfermizo (previa instalación de 2GB de texturas en 360/PS3) y un trabajo de iluminación ejemplar.

El apartado de sonido es notable, siguiendo la tendencia de EA. Con un doblaje francamente bueno (pese a que la aportación de Imanol Arias es algo decepcionante, pues ni con el gran trabajo realizado en post producción logran ocultar el hecho que no llega a creerse nunca el papel de Capitán Garrison), una banda sonora a la altura de las exigencias (a cargo de Def Con Dos) y un trabajo elogiable con el sonido realista a más no poder de las armas o vehículos.

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Conclusión

Battlefield 4 es, ni más ni menos, que otro paso más hacia la perfección del shooter bélico. Un título más de ajustes y retoques que de grandes novedades, que vuelve a estamparse con una campaña sosa, previsible y sin ningún ritmo, con una historia que no nos interesa y una IA decepcionante –que alguien se replantee el modelo de negocio de los Single Player–. No sé si sienta las bases del multijugador de la nueva generación de FPS, ahí tiene mucho que decir el próximo Titanfall, pero lo cierto es que deja bien claro cuales deberían ser los estándares para futuros exponentes del género.

Un título muy solvente a nivel técnico con las máquinas más potentes (PC de gama alta) y una buena bienvenida para las nuevas consolas, pero con una mala implementación para las actuales, dónde baja muchos enteros y no se disfruta de la misma jugabilidad. Es una pena que no hayan invertido más recursos en optimizar unas herramientas para intentar traer la misma experiencia en 360 y PS3.

8

Nos consolamos con:

  • El mejor multijugador bélico de la actualidad
  • Combate táctico
  • Vehículos por tierra, mar y aire
  • Destructibilidad del entorno y las posibilidades de Levolution
  • Impresionante factura técnica

Nos desconsolamos con:

  • Aburrida campaña, carente de ritmo y de interés
  • Demasiado juego para 360 y PS3
  • Eliminación del modo cooperativo

Ficha

  • Desarrollo: DICE
  • Distribución: Electronic Arts
  • Lanzamiento: 31/10/2013
  • Idioma: Español
  • Precio: 64,95 €
7

Need for Speed Rivals

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Decepción. La verdad que esperaba mas de Need for Speed Rivals y me he llevado un chasco. Un juego que sienta las bases de lo que veremos en un futuro en la next-gen, un mundo abierto en el que se enfrentan dos antagónicos bandos que nunca serán capaces de entenderse: policía y corredores en un condado ficticio denominado Redview con más de 300 km de carreteras. Una nueva entrega de una de la saga más longeva de los videojuegos llega a nuestras pantallas con versiones tanto para actual generación como para next-gen de la mano de Ghost Games cuyas ideas son buenas, pero en ejecución no lo resultan tanto, pero vamos a ver qué ofrece realmente Need for Speed Rivals.

Al iniciar el juego lo primero que llama la atención es que, siempre y cuando estemos conectados a internet, busque una partida y es que gracias a la característica All Drive se acabó eso de jugar partidas en modo local y luego en multijugador. Un acierto, en parte, como explico más adelante. Gracias a esto veremos como en las partidas no estamos solos, comprobaremos como otros jugadores se enfrentan en carreras, son perseguidos por la policía o forman parte de esta en busca y captura de algún piloto. Podremos enfrentarnos a ellos o seguir a lo nuestro intentando mejorar sus tiempos de velocidad o el de nuestros amigos en varios radares o zonas de medición gracias al sistema Autolog que ya vimos en anteriores entregas de Need for Speed, o por el contrario seguir completando nuestras pruebas. Estas empezarán al situarnos en el punto inicial y apretar L1 (en el caso de PS3) y podremos ir directamente desde nuestro garaje. Si no queremos ser molestados siempre podemos cerrar nuestra conexión de red y jugar como si fuese en local.

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Las pruebas que disputamos variarán si estamos en el bando de los perseguidos (corredores) o perseguidores (policía) y se dividen en tres categorías que iremos desbloqueando a medida que obtengamos puntos que nos irán subiendo el nivel de nuestro piloto. Si eres policía podrás hacer pruebas de Patrulla, Incógnito e Intervención, mientas que si eres corredor podrás disputar de Carrera, Persecución o Conducción. Gracias al sistema Speedlist mientras conducimos o participamos en alguna carrera o persecución podremos reiniciarla, concluirla o marcar un punto de destino en nuestro GPS como las Guaridas para los corredores o los Puestos de Mando para los policías. Al concluir los retos que aceptemos y que se muestran en la parte derecha de la pantalla tendremos que volver a estos puntos para recibir la bonificación y en el caso de los corredores no perder los puntos acumulados, algo que la verdad no acabo de entender. No sería todo tan fácil como ir cuando quisiéramos a estos puntos para cambiar el coche o modificarlo y que al pasar por algún punto pudiésemos almacenar ya la experiencia y los Speedpoints como cuando pasamos por un taller para reparar el coche si este está maltrecho.

Este hecho de parar rompe mucho la continuidad del juego cuando precisamente busca todo lo contrario, que estemos conectados siempre y es que incluso no nos permitirá ni hacer una pausa durante el juego, ni aunque estemos jugado sin conexión a internet. Lo único que podréis hacer es buscar uno de estos lugares y entrar para guardar la partida o bien para pausarla o cambiar de bando. Y si otra cosa no entiendo es porqué al principio del juego y tras unos tutoriales el juego te hace elegir sí o sí uno de los bandos, pero si una vez en el menú puedes elegir cambiarte al otro. Pequeños detalles que empañan, la verdad, esta nueva entrega de Need for Speed. Como también el hecho de que al jugar online el anfitrión abandone la partida y tus progresos se vean perdidos o para colmo te diga que te has desconectado de la partida en curso cuando no has hecho nada.

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Los coches como siempre son los auténticos protagonistas de Need for Speed Rivals y conducir cada uno de ellos es todo un lujo ya que se encuentran modelos de las marcas más conocidas y reconocidas del planeta, y por primera vez en la saga podremos conducir los Ferrari. Como corredores a medida que ganemos dinero podremos comprarlos mientras que como policías iremos desbloqueando coches a medida que subamos de nivel. Los primeros podrán modificar aspectos del coche como color, diseños de vinilos o aspectos de potencia y defensa, aunque nada del otro mundo, mientras que los segundos no podrán hacer nada de esto. Eso sí, con ambos bandos podremos comprar sistemas de defensa o ataque para usar contra nuestros rivales, como PEM, bandas de clavos, golpes de ondas, minas o incluso llamar al helicóptero.

Para ser sincero me siento mejor conduciendo los coches de policía, perseguir a los malos y utilizar toda nuestra fuerza e incluso la ayuda de otros coches de policía. Y por supuesto, aunque hagamos cosas malas no nos podemos perseguir a nosotros mismos. Esto es lo malo de ser corredor, que al cumplir nuestras misiones o mientras lo hacemos sufriremos la presencia incansable de los vehículos policiales y sentiremos su aliento. Eso sí, siempre podemos poner tierra de por medio y escapar de ellos utilizando el turbo que iremos rellenando a medida que derrapemos o vayamos en contra dirección o bien al usar rutas alternativas que encontraremos en casi todo las carreteras. Ya sean estas de montañas nevadas, en el árido desierto o que cruzan pueblos costeros, la verdad es que hay variedad de localizaciones por las que movernos y quemar rueda y cambiar el paisaje casi sin darnos cuenta (igual que lo hace al pasar del día a la noche o viceversa), y la impresión que te llevas cuando llevas corriendo ya varias horas es que siempre estás conduciendo por los mismos lugares.

La versión que he jugado ha sido la de PlayStation 3 y la verdad que el título gráficamente, a la espera de probar la versión next-gen, parece necesitar un extra. Ghost Games utiliza el motor gráfico Frostbite 3 y la capacidad de destrucción de los vehículos y de varios elementos del escenario está a la orden del día y la comprobaremos cada pocos kilómetros. Cuando tengamos un accidente o choque veremos como ocurre a cámara lenta, como el coche pierde parte de sus piezas o incluso pincha si llega el caso y de nuevo volveremos al vehículo, aunque deberemos estar atentos a la barra de daño para no perder el progreso. Pasar por un taller será la solución y además nos servirá para recargar nuestros sistemas de defensa y ataque.

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El juego viene íntegramente localizado a nuestro idioma y sobretodo destacar la radio de la policía que escucharemos siempre que juguemos en este bando y que nos irá dando órdenes o indicando lo que está sucediendo en las carreteras del condado de Redview. La banda sonora que pone música al juego en el modo como corredor tampoco es que sea ninguna maravilla, pero cumple perfectamente su cometido y la verdad que estaremos más atento a la carretera y lo que allí sucede que en la música que está sonando.

Conclusión

Ghost Games consigue fusionar en Need for Speed Rivals el modo un jugador con el multijugador, algo que se agradece, pero que llevado a la práctica tiene sus complicaciones. Todos esperamos un mundo abierto en el que protagonizar o bien como policía o como corredor las carreras o persecuciones más espectaculares en coches de esos que no conducimos todos los días o vemos por las calles, pero encontramos algunos obstáculos que entorpecen la jugabilidad como perder progresos por desconexión o tener que entrar a nuestro garaje para guardar el progreso. También esperamos, y seguro que será así, que la versión next-gen supere ampliamente los gráficos que mueve PS3.

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Nos consolamos con:

  • Modo campaña y multijugador se unen en una única partida.
  • La posibilidad de conducir coches de la marca Ferrari en un Need for Speed.
  • Conducir coches camuflados cuando lo hacemos como policías.
  • Picarnos con nuestros amigos por conseguir el mejor tiempo o resultados en las pruebas.

Nos desconsolamos con:

  • Desconexiones y migración cuando estamos compitiendo porque el anfitrión abandona la partida, lo que implica pérdida de progreso.
  • Tener que entrar en las guaridas cuando somos corredores para no perder las ganancias acumuladas.
  • Aunque el condado de Redview es suficientemente grande parece que siempre estamos circulando por los mismos parajes.
  • No hay opción mientras corres de hacer pausa.

Ficha

  • Desarrollo: Ghost Games
  • Distribución: Electronic Arts
  • Lanzamiento: 21/11/2013
  • Idioma: Español
  • Precio: 69,95 €
9

Assassin’s Creed IV: Black Flag

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Assassin’s Creed IV: Black Flag es la última entrega, por el momento, de la prolífica saga de Ubisoft. Una vez más, nos acercamos al conflicto entre templarios y asesinos, y al igual que en todas las entregas numeradas, lo hacemos de la mano de un nuevo asesino, algo que siempre viene acompañado de un cambio de ambientación.

En esta ocasión, si bien es cierto que se trata de una nueva ambientación y época, el marco histórico no está tan alejado del de Assassin’s Creed III como los cambios anteriores. Para que os hagáis una idea, sólo os diré el nombre del protagonista y luego sacamos conclusiones, ¿vale? Pues en esta ocasión nos pondremos en la piel de Edward Kenway. ¿Os suena el apellido? Pues, a no ser que seáis nuevos en la saga, debería, porque el protagonista del tercer juego numerado de la saga tenía un nombre impronunciable (debido a su origen nativo americano), pero se hacía llamar Connor (Kenway) y era el hijo de Haytham Kenway.

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Por tanto, sin saber nada más, podemos establecer una relación de parentesco. Si ya nos impregnamos bien de la historia de la saga y miramos hechos concretos, biografías de personajes y fechas, descubriremos rápidamente que estamos ante el padre de Haytham, o lo que es lo mismo, el abuelo de Connor. Vaya, que sí que hay una separación espacio-temporal entre los protagonistas, pero sólo se trata de un salto generacional, nada de siglos como sí había entre el primer Assassin’s Creed y el segundo, o entre el la trilogía de Ezio y el tercero. Eso sí, es curioso ver cómo Ubisoft ha decidido ir para atrás en esta ocasión, ya que hasta ahora lo único que habíamos visto era un acercamiento a la época actual (algo que, por otra parte, era lógico debido a las exigencias del guión, pero que tras el final de la tercera entrega han podido obviar).

Esperad, acabo de decir que hay un salto espacio-temporal, y de momentos sólo he hablado de parentesco (algo que hace obvio el salto temporal, pero no aclara el espacial). En esta nueva entrega, controlaremos a Edward Kenway, un súbdito inglés que por motivos económicos se convierte en pirata y que, por azares de la vida, acabará envuelto en el conflicto entre templarios y asesinos.

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De hecho, se verá envuelto en dicho conflicto por el simple hecho de ser un pirata en busca de fortuna, ya que en un combate naval, acaba naufragando y se encuentra en una playa con un personaje con una extraña vestimenta (bueno, a nosotros nos resultará familiar): tras perseguirlo por toda la isla, acabará dándole muerte. Mientras mira si lleva objetos de valor, encontrará un extraño artefacto y una nota en la que el que la escribe reconoce que no ha visto nunca a ése sujeto pero que le reconocerá por su traje, y que le espera con una gran recompensa a cambio de información y del artefacto. Y claro, como buen pirata, no puede resistirse a tal oportunidad y se pondrá el traje del muerto y buscará la manera de llegar a La Habana. Algo que, por cierto, será más sencillo de lo que parece porque coincidirá con un mercante inglés que se dirige a la misma ciudad.

Una vez en La Habana, nos reuniremos con el que quiere comprarnos la información y con sus seguidores, que resultan ser templarios. Y sí, el personaje al que hemos matado un rato antes se descubre como asesino que iba a traicionar a su orden. Pero como somos piratas y sólo buscamos el dinero, a nosotros nos da igual una riña entre dos organizaciones secretas y cooperaremos con ellos. Lo que pasa luego no os lo voy a contar, que ya he explicado mucho de los primeros compases del juego, pero lo cierto es que lo que he podido ver tras unas 20 horas de juego (sí, confieso que esta vez no he podido terminar el juego antes de escribir el análisis, así que por vuestra desgracia no puedo valorar el juego al completo. Y creedme, no es algo que me guste en absoluto…), hay un cambio en el protagonista que, poco a poco, irá descubriendo los entresijos de un conflicto que afecta a todos en mayor grado del que nadie sospecha.

También debo decir que esta vez es la que nos cruzaremos con personajes que más fácilmente son identificables con alguna de las virtudes (y defectos) de la condición humana, o al menos a mi me ha resultado la más evidente. Por citar un par de ejemplos, el mercante inglés acabará siendo una muestra clarísima de la amistad, mientras que Edward en sus primeros compases es una muestra de la ambición e, incluso, la avaricia, pero lentamente se irá transformando hacia ser una representación del honor y el cumplimiento del deber.

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Siguiendo con Edward, decir que en esta entrega veremos reducidas las posibilidades de armar a nuestro protagonista (ya no podemos comprarle mazas, hachas y demás), ya que ahora siempre iremos con un par de espadas, las hojas ocultas (cuando se desbloqueen) y un par de pistolas. Además, al avanzar un poco, desbloquearemos accesorios con los que ser más mortales (o sigilosos) aún: bombas de humo, una cerbatana con dardos que enloquecen o adormecen a nuestra víctima o el dardo con cuerda. Aún así, seguimos teniendo la posibilidad de combatir con armas robadas al enemigo (ya sea porque lo desarmamos con una contra o porque la recogemos del suelo tras acabar con uno de los malos), con nuestras propias armas o incluso con los puños. Y, a eso, hay que añadir la espectacularidad de la que se ha dotado al juego con el tema de las ejecuciones y las contras (especialmente en las duales, aunque siguen siendo muy escasas) gracias a las armas dobles (espadas y hojas ocultas), que ya son un clásico en la saga y que, poco a poco, sirven para mejorar un sistema de combate cada vez más depurado.

Pasando al otro protagonista de la entrega (el que controlamos en la actualidad, y del que no voy a decir quién es por motivos obvios), nos encontramos que lo controlamos en primera persona (sí, como ya pasaba en Assassin’s Creed: Revelations con sus mecánicas de pseudopuzle en primera persona), pero esta vez es todo mucho más normal. Nos encontraremos que siempre está en las oficinas de una filial de Abstergo que se encarga de desarrollar productos de entretenimiento (vaya, videojuegos) basados en su tecnología del Animus. Lo bueno del caso es que, conforme avanza todo un poco, iremos desbloqueando nuevas zonas y se nos permitirá piratear ordenadores del lugar (a través de unos sencillos minijuegos) con los que desbloquear nueva información sobre Abstergo, sus productos y sus verdaderas informaciones. Hay más cosas que me gustaría comentar, pero lo dejaré aquí para evitar spoilers.

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Dejando de lado todo el tema argumental y al protagonista, decir que el juego recupera en parte la verticalidad de las entregas anteriores a Assassin’s Creed III, título en el que se abandonaba parcialmente debido a su emplazamiento. Cierto es que yo en todo el tiempo que le he dedicado no me he encontrado nada que supere la sensación que sentí al ver la gran torre de Acre en el primer Assassin’s Creed, o incluso el majestuoso Duomo de Florencia en mi amado Assassin’s Creed II, pero en general las sensaciones recuerdan mucho a las de estos títulos. Y eso es muy bueno, claro. Puede ser que esta sensación reaparezca porque la arquitectura vuelve a ganar importancia y la naturaleza, si bien sigue siendo “escalable”, pierde parte del peso que recibió en Assassin’s Creed III (algo que, en su momento, valoré muy positivamente pero que visto en perspectiva tal vez no era tan genial… pese a que sigo pensando que es una característica interesante cuanto menos, no me malinterpretéis).

Las misiones principales, por cierto, resultan bastante variadas, ya que ahora habrá secuencias a pie (tanto de acción pura y dura como fases de infiltración y sigilo, así como también habrá niveles de escolta o de escapada. E incluso secuencias que recordarán bastante a juegos tan espectaculares como Uncharted…) y en barco (navegar, asaltar fuertes enemigos, explorar islas, perseguir un navío concreto, etc.). Vaya, que una vez más se ha intentado dotar de mayor variedad al título.

Otro detalle que me gustaría comentar es el hecho de que volvemos a encontrarnos con una zona central que comunicará las diferentes ciudades. Lo bueno del caso es que, en esta ocasión (y aprovechándose de la ambientación del título) nos encontraremos con una gran extensión de mar que podremos explorar libremente gracias a nuestro barco. Y cuando nos cansemos (o avistemos tierra firme) podremos abandonarlo y continuar con nuestro protagonista.

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Lo bueno de esto es que gracias a ello nos encontraremos con nuevas actividades secundarias (aunque, en alguna ocasión, el juego puede obligarnos a hacer alguna de ellas): combates navales con los que obtener recursos e incluso barcos para nuestra flota (sólo si los abordamos y decidimos no destruirlo, claro está), la caza de animales marinos (algo que he visto duramente criticado por representar violencia contra animales, pero que lo cierto es que no creo que esté fuera de lugar porque, por suerte o por desgracia, era una práctica común en ésa época), la exploración de islas, la conquista de fuertes enemigos (primero destruimos sus defensas con nuestro barco, y luego lo acabamos de conquistar con nuestros hombres) o la búsqueda de tesoros enterrados en uno de los múltiples pecios que encontraremos en el mar.

Y no sólo de misiones secundarias en alta mar vive el pirata, así que por si nos cansamos de navegar, que sepáis que podremos saquear algunos almacenes enemigos, podremos buscar amuletos mayas con los que desbloquear un traje especial, completar encargos de asesinato (aunque algunos de ellos son batalles navales, todo sea dicho), la búsqueda de cofres del tesoro, la conquista de las alturas mediante las ya clásicas atalayas, la caza de animales (que, además, nos permite desbloquear mejoras para nuestro personaje al usar los materiales que recuperaremos al acabar con ellos), salvar piratas en apuros o la recolección de partituras al vuelo (con las que desbloquearemos nuevas canciones para alegrar a nuestra tripulación y que nos amenicen las largas travesías navales).

Eso sí, un fallo que he encontrado en el juego es que se nos permite hacer las actividades antes de “desbloquearlas” mediante la trama principal. Por ejemplo, sólo llegar a La Habana podemos ayudar a piratas prisioneros, y ellos nos lo agradecerán refiriéndose a nosotros como Capitán Kenway al terminar. No es nada grave porque podemos suponer que pueden conocernos de antes (al fin y al cabo, ya somos piratas al empezar la partida), ¿verdad? Pues esto es lo menos grave, porque podemos aceptar encargos de los asesinos incluso antes de saber que dicha organización existe… U otro fallo de planificación: la primera secuencia del juego es de noche, pero la primera cinemática tras el naufragio muestra un sol en el cielo propio del mediodía. En otros momentos se puede perdonar (entendiendo que, aunque no sea muy estético, se hace para evitar esperas al jugador (aún recuerdo cuando en Grand Theft Auto III tenías que ir a las misiones en los horarios que te marcaban los propios “jefes”, y si no era ésa hora te tocaba esperar…), pero en una escena que es así sí o sí, considero que es algo más grave.

Assassin's Creed IV

Oh, por cierto, hace un rato he comentado algo de una flota, ¿lo recordáis? Pues bien, ahora os lo explico un poco mejor. En esta ocasión ya no reclutaremos asesinos, sino piratas. Al avanzar hasta cierto punto en la trama, desbloquearemos un escondite pirata (que podremos ir mejorando para desbloquear mejoras, al igual que ya hicimos con la Hacienda en Assassin’s Creed III o con el pueblo de Monteriggioni en Assassin’s Creed II, que es cuando se introdujo tal opción) y ahí ganaremos la opción de mandar diferentes barcos piratas a cumplir diferentes misiones por el mundo (igual que con los asesinos en entregas anteriores, pero ahora con barcos), y estas expediciones nos reportarán beneficios (a cambio de mercancías, porque nada es gratis en este mundo).

Lo bueno del caso es que, si tenemos una tablet o un smartphone compatible, podremos descargarnos gratuitamente una aplicación (llamada Assassin’s Creed IV: Black Flag Companion. Y sí, aunque tengáis instalado el Xbox Smartglass no os servirá de nada, lo que es una lástima porque sería ideal para tenerlo todo unificado en el caso de la consola de Microsoft) con la que comandar estas expediciones mientras jugáis y sin pasar por los menús del propio juego. Y no sólo eso, sino que podremos ver los mapas del juego en tiempo real (ya sea el mapa normal de la zona o los mapas del tesoro que encontremos por ahí) sin detener la acción. Vaya, que es como montaros una especie de Wii U.

Aún podría deciros más cosas del título, pero considero que ya va siendo hora de ir terminando. Aunque antes de dejaros libres, os comentaré un poco los aspectos más técnicos del juego y un detalle del que no he hablado hasta ahora:

A nivel gráfico, estamos ante un juego sobresaliente. Escenarios grandes y detallados, llenos de vida y de personajes. Los modelados son variados y cuidados, especialmente el de los personajes principales, que además tienen unas animaciones cuidadas y fluidas. La frondosa selva junto a los cambios climáticos (especialmente en alta mar, donde podremos encontrarnos con diferentes oleajes dependiendo del tiempo que haga) hacen de éste el juego más espectacular de la saga. Aunque puestos a sacar algún aspecto menos cuidado, decir que ahora, al tirar un cadáver al agua, en más de una ocasión hará un movimiento extraño.

En el aspecto sonoro estamos, como de costumbre, ante un título totalmente localizado al español y que goza de una banda sonora que acompaña muy bien la acción. No es una de esas que te quedarán gravadas en la memoria, pero lo cierto es que resultan agradables. Y lo de poder hacer que los marineros canten mientras navegamos es todo un puntazo, la verdad. Igual que también es muy acertado que dependiendo de la zona, los NPCs civiles hablarán en un idioma u otro (por ejemplo, en La Habana oiremos voces y canciones en español, mientras que en otras ciudades oiremos conversaciones en inglés), aunque para facilitar la comprensión de la trama, los protagonistas hablarán en castellano.

En lo que a dificultad se refiere, el título no es especialmente complicado, aunque la presencia de objetivos secundarios en cada misión (acabar con X enemigos de un modo determinado, no ser descubierto, etc) le dan un toque extra y ayudan a su rejugabilidad. Aunque, eso sí, algunos los han planeado auténticos genios del mal.

Y eso es todo… oh, esperad, aún queda un poquito más (ánimos, que si habéis llegado hasta aquí ya habéis pasado lo más duro).

El juego incluye un modo multijugador (que, en la versión de Xbox 360 viene en un disco aparte) y, si bien cumple con su objetivo de divertir, me ha costado horrores encontrar partida. Imagino que por la fecha en la que intenté jugarlo, muy cercana al lanzamiento de Battlefield 4 y Call of Duty: Ghosts, los auténticos reyes de esto del juego on-line. Con ello no digo que vaya mal o que sea malo, pero sí quiero remarcar que comprarse el título sólo por la faceta multijugador (que es muy correcta, todo sea dicho) puede ser peligroso, porque por desgracia no es una de esas propuestas que se jueguen masivamente durante años…

Pero bueno, centrándonos en lo que ofrece, decir que estamos ante un apartado bastante continuista con lo que vimos en juegos anteriores (recordad que se introdujo en Assassin’s Creed: La Hermandad), con mejoras para nuestros personajes a medida que subimos de nivel y la necesidad de jugar como un verdadero asesino, actuando sin ser descubierto y usando todos nuestros trucos y habilidades para acabar con nuestros enemigos sin que ellos lo hagan con nosotros.

Hay diferentes modos preestablecidos, pero lo bueno del caso es que, además, se ha añadido un editor de modos (llamado Game Lab) en el que podremos modificar algunos parámetros de los modos originales y compartirlos con la comunidad. Esto, sin duda, resulta muy interesante porque además de permitir cambiar la duración de las partidas, podemos bloquear determinadas habilidades especiales (así, si hay una que no soportáis, no podrán usarla contra vosotros…), alterar las puntuaciones o limitar las ayudas al jugador.

Y si de verdad queréis exprimir el modo multijugador, que sepáis que cumpliendo los retos de Abstergo que encontraremos en la campaña (hay 100, y son de todo tipo: acabar con determinados enemigos, usar herramientas un número concreto de veces, cazar tal animal, destruir un barco de esta forma, etc.) y que nos ayudarán a exprimir un poquito más el juego, iremos desbloqueando perfiles para el modo on-line. Eso sí, no tienen ninguna recompensa para el modo individual, algo que me parece un poco cutre por parte de los desarrolladores…

Conclusión

Assassin’s Creed IV: Black Flag vuelve a conquistar nuestros corazones de jugón con una entrega llena de detalles por descubrir y con una ambientación nueva (y muy atractiva) que nos traerá a la memoria las sensaciones más positivas de los primeros títulos de la saga.

Con multitud de tareas que realizar, un enorme escenario por explorar y unos paisajes dignos de admirar, estamos ante una entrega que nos hará disfrutar mucho. Tiene sus fallos, cierto (ya sean por picos de dificultad exagerados en algunos objetivos secundarios de la trama principal o por la aparente falta de planificación al poder realizar misiones secundarias antes de que se nos introduzcan), pero no logran empañar una experiencia jugable tan rica como la protagonizado por Edward Kenway.

Sin duda, una experiencia más que digna de una saga que, poco a poco, va tratando de mejorar. Algunos encuentran signos de fatiga en la saga, cierto, pero yo considero que se avanza en la dirección correcta (aunque, eso sí, lo de anualizar la saga puede acabar destruyéndola…). Y más tras ver la acción que se desarrolla en el presente, puesto que abre un abanico extensísimo en lo que a nuevas ambientaciones y protagonistas se refiere.

9

Nos consolamos con:

  • Una aventura enorme
  • Gráficamente, espectacular
  • La arquitectura vuelve a ganar la importancia que merece, dotando de más verticalidad al título
  • Nuevos movimientos y mejoras en el combate
  • El modo multijugador, aunque continuista, innova a su manera (el Game Lab es una gran idea)

Nos desconsolamos con:

  • No tiene mucho sentido poder hacer misiones secundarias que aún no se nos han presentado en la trama…
  • La obsesión por los coleccionables
  • Los retos de Abstergo sólo aportan detalles para el multijugador

Ficha

  • Desarrollo: Ubisoft Montreal
  • Distribución: Ubisoft
  • Lanzamiento: 29/10/2013 en PS3 y Xbox 360, 22/11/2013 en PC, Wii U y Xbox One, 29/11/2013 en PS4
  • Idioma: Completamente en español
  • Precio: 69,99€
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Batman: Arkham Origins

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Batman: Arkham Asylum supuso lo mismo para los videojuegos que Batman Begins al cine, ya que tras varios productos fallidos con el Caballero Oscuro, tanto Rocksteady como Christopher Nolan demostraron lo increíble que es la franquicia del Caballero Oscuro. En lo que a los videojuegos se refiere, no sólo demostraron que se puede hacer grandes aventuras basadas en superhéroes, sino además a premios de Juego del Año con dos entregas increíbles, y que nos dejaban con ganas de más. Estas ganas las hemos podido saciar gracias a Batman: Arkham Origins, una precuela desarrollada por Warner Bros Montreal, lo cual causó bastante preocupación cuando se anunció, para así mostrarnos cómo fue el inicio de la relación entre Batman y el Joker, o incluso con el comisario Gordon.
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8

Lego Marvel Super Heroes

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Puntual como cada año llega una nueva entrega de los videojuegos protagonizados por las piezas y figuras de construcción de la marca Lego. Lejos de aburrirnos o cansar a los jugadores Tt Games responsables de su desarrollo son capaces de entrega tras entrega ir puliendo la jugabilidad y características de estas para no aburrir al personal y haced que permanezcamos enganchados al mando junto a otro jugador en el sofá hasta completar el cien por cien del juego. Todo esto gracias a la historia, los mas de cien personajes que podemos utilizar y la recreación de la ciudad de Nueva York para explorar en LEGO Marvel Super Heroes.
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Impresiones de Need for Speed Rivals. Huir de la policía nunca fue tan espectacular

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Need for Speed Rivals va a ser uno de los pocos juegos multiplataforma en estrenarse al mismo tiempo en la nueva generación y en la actual, y en la Madrid Games Week dejó a todos los asistentes un gran sabor de boca para que esperemos ansiosos su lanzamiento sea en la plataforma que sea. Al igual que en la Gamescom, en la feria madrileña estaba disponible la versión de Playstation 4, pero esta vez, en su versión final ya con textos en castellano incluidos. Por tanto, podíamos hacer absolutamente lo que quisiéramos, ya sea correr por la ciudad, enfadar a la policía, participar en carreras o detener a unos cuantos corredores.

Cuando cogí el mando, el juego estaba en uno de los refugios que tenemos por la ciudad, y trasteé un poco con las opciones de personalización de los vehículos. Desgraciadamente, no es que vayamos a poder tunear los coches como en Need for Speed Underground, pero al menos podemos poner las llantas y pinturas que queramos. Hecho esto, como siempre es muy divertido huir de la policía, es lo que hice en primer lugar.

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Al ir por la ciudad, una buena parte de las opciones para «perder» el tiempo de la anterior entrega se mantienen, como los radares, para así picarnos constantemente con nuestros amigos para ver quién va más rápido. Pero eso es sólo la punta del iceberg, ya que si nos encontramos con otro corredor por la ciudad, podemos retarle en cualquier momento a una carrera entre dos.

Al ir tan rápido, no es de extrañar que la policía esté al acecho, y en cuanto se ponen a perseguirnos, realmente no dan tregua. Algo muy importante es que hay una barra de daños, por lo que, si nos arrinconan o nos destrozan el coche, seremos detenidos. Esto es muy importante, ya que aunque podemos esquivar a los policías en algunos puntos del mapa, lo más probable es que nos sigan siempre la pista. Pero casi más importante es que, al darles esquinazo o ganar una prueba, ganamos puntos, que sirven para comprar otros coches. Hasta ahí todo normal, pero existe la peculiaridad de que una gran parte de esa recompensa la perderemos a no ser que vayamos a un refugio. Por eso, si vemos que tenemos daños críticos, buscaremos como locos en el mapa alguna tienda de reparación o un refugio para que no nos quiten esos puntos, lo cual puede dar pie a momentos tremendamente emocionantes, ya que hay que esquivar tráfico, embestidas policiales y su tecnología, que no es moco de pavo.

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Si nos pasamos al otro bando, también tendremos cochazos para atrapar a los malechores, algo que haremos por la fuerza bruta, ya sea estampando nuestro coche, usando bloqueos, bandas de clavos o pulsos electromagnéticos para freír los coches.

Sea como sea, la experiencia es muy divertida y espectacular, en gran parte gracias a unos gráficos increíbles, con una sensación de velocidad de aúpa, unos efectos de partículas como chispas o humos muy trabajados, y una banda sonora muy cañera para amenizar las carreras y que pongamos más cara de velocidad todavía.

Tenía mis dudas ante esta entrega al estar desarrollada por un nuevo equipo, Ghost, pero parece ser que vamos a estar ante un verdadero torrente de velocidad y diversión con un apartado técnico muy trabajado y para que entre por los ojos. Así que para los amantes de lo arcade, creo que ya tenemos un juego de velocidad más que garantizado para estrenar en nuestras nuevas consolas.

Impresiones de Contrast. Luces y sombras en una aventura realmente mágica

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Junto a Resogun, los usuarios de Playstation Plus recibiremos por la patilla Contrast, que estaba disponible para ser toqueteado en la pasada Madrid Games Week, y aunque está mal decirlo, casi me alegro de que DriveClub se retrasara si así vamos a poder recibir todos esta gran aventura.

Como ya sabréis, en el juego nos encontraremos con una ambientación muy llamativa, el París de los años 40-50 más o menos, y con un poder muy peculiar: usar las sombras como plataformas cuando nos pegamos a las paredes. Esto será la base de todo el título, y como estamos en la Ciudad de las Luces, no nos van a faltar sombras por las que saltar.

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En la demo que estaba disponible, vivíamos lo que parecían los primeros compases de la aventura. En el papel de la protagonista, teníamos que seguir a una niña por París, y tras aprender a dominar un poco cómo nos podemos convertir en una sombra en las paredes, llegamos a un club de música.

La ambientación en todo momento es increíble, con un auténtico puntazo dentro del club al tener que «crear» a los miembros de una banda de jazz enfocando al escenario con unos focos, que había que activar con unas pequeñas esferas de energía. Entonces, aparecen sus sombras, que tienen vida propia, y la música empieza a sonar. El objetivo en esta zona es crear a la banda entera, lo que abre la siguiente zona, donde salta una cinemática donde vemos a las sombras de unos padres discutir. Esto estará relacionado con la jovenzuela, pero como el argumento es mejor que se quede como un misterio hasta que juguemos la aventura al máximo, salté todas las cinemáticas.

Una vez fuera del club, llegamos a un carrusel con unos caballitos, de nuevo, teniendo que ponerlos en marcha para que la niña se pueda divertir. Esta es la tarea fácil, ya que luego tocaba subir a lo alto de la atracción para conseguir una nueva esfera de energía.

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Para ello, toca usar las sombras de los caballos, teniendo cuidado porque la niña a veces nos puede jugar alguna mala pasada si está en el caballo donde vamos a montar. En estos momentos, estamos ante básicamente un plataformas, teniendo que tener en cuenta las sombras y los posibles obstáculos, ya que si hay una sombra de una farola por medio, será como un muro. Por suerte, tenemos una habilidad para deslizarnos unos pocos metros por las sombras y atravesar estos pequeños obstáculos. En otras ocasiones, hay que saltar en la forma humana hacia una pared, y en el aire, volver a pasar a nuestra forma de sombra. Es una dinámica interesante, y que promete muchas formas imaginativas de hacernos interactuar con el entorno.

Al llegar a lo alto del carrusel, la demo llegaba a su conclusión, dejando un muy buen sabor de boca y con ganas de jugar más. El único pero que se le podía poner era un control algo tosco en los saltos, y es que no tener la habilidad de agarrarse a los salientes hacía que tocara empezar a escalar de nuevo. Pero eso no era muy perjudicial, y como lo recibiremos gratis con el Plus, vamos a tener seguro muchas horas de luces y sombras en un París de ensueño.

Impresiones de Max: The Curse of Brotherhood. La pluma es más fuerte que la espada

Los plataformas son mi género predilecto, y por eso, me gustó mucho que el género tuviera su rinconcito en el stand de Microsoft de la Madrid Games Week gracias a Max: The Curse of Brotherhood, que no llegará a Xbox 360 y Xbox One hasta el año que viene. En esta aventura, controlaremos a Max, que no aguantaba a su hermano, y pidió que desapareciera. Su deseo se ha cumplido, pero como era de esperar, no era lo que esperaba, por lo que se embarca en un gran viaje para rescatar a su hermanito.

Para ello, tendremos que saltar y usar un arma secreta: un lápiz mágico. En la demo que estaba disponible, empezábamos con el poder del color marrón, por el que podíamos hacer levantar columnas de tierra. Para ello, Max se queda parado, y pasamos a controlar el lápiz para dibujar por dónde tienen que salir las columnas.

Así, podemos ir abriendo el camino para que el joven Max pueda saltar de un lado a otro de la sala y continuar su búsqueda. Pero claro, por el camino, hay algún que otro enemigo al que hay que evitar, y lo peor de todo, trampas que nos hacen picadillo. En estos momentos, el juego pasa de puzzles y plataformas a un poco de ensayo y error, ya que hasta que no ves cómo va a aplastarte una trampa, no sabes realmente cómo va a funcionar.

Pero ésa es parte de la diversión del juego: averiguar cómo avanzar ante los obstáculos que van apareciendo. Otro aspecto que me gustó mucho fue que, tras esquivar las trampas, descubrí un camino secreto para encontrar un objeto coleccionable, lo que motivará bastante la exploración.

Tras avanzar un poco más, el escenario se volvía mucho más forestal que antes, con montones de raíces que iban surgiendo de la nada de forma automáticamente gracias al poder del lápiz. Todo esto para guiarnos hasta donde conseguimos nosotros este poder, de tal forma que en las zonas verdes, podemos hacer surgir una rama con la forma que dibujemos.

En estos momentos, el toque de puzzles fue el que tomó el relevo, ya que hay un límite de tinta en cada uso, por lo que hay que saber muy bien hasta dónde dibujamos una raíz y con qué forma para que sea estable y podamos pasar. Si nos equivocamos, siempre podemos cortar la rama, algo que también se aplica a los puzzles para encontrar la forma correcta para poder avanzar.

Dejé de jugar tras completar esta sección, pero el estilo de la jugabilidad realmente me gustó, ya que mezclaba bastante bien los puzzles y las plataformas, todo con un aspecto bastante simpático y muy de cuento. Por lo que los usuarios de Xbox van a tener una aventura a la que no perder la vista, como si de vuestro hermano pequeño se tratase.