Noby Noby Boy, impresiones sobre el juego que no es un juego

El pasado Jueves llegó Noby Noby Boy a PlayStation Network y solo ponerlo en marcha, una de las cosas que nos avisa es que no se trata de un juego, sino de algo diferente… algo sinceramente dificil de explicar. En Noby Noby Boy no hay enemigos, ni nadie a quien disparar, no hay amigos ni nadie con quien hablar. En fin, que no hay objetivos. Es algo que se juega por el mero hecho de jugar: un juguete.

En Noby Noby Boy controlamos a un pequeño cuadrupedo, “BOY”, que se puede tanto alargar tanto por delante como por detrás. Las patitas delanteras y traseras se controlan con cada uno de los controles analógicos. Con ello, podemos hacer que nuestro gusano se alargue si alejamos la cabeza de la cola para conseguir… tener un gusano más largo (si Freud me oyera…). ¿Qué pasa entonces? Básicamente nada, que el gusano es más dificil de controlar creándose una nueva dinámica.

Pero ser un gusano grande tiene sus ventajas. BOY se mueve por un mapa 3D de reducidas dimensiones, pero que está lleno de objetos creados de forma aleaoria. Árboles, setas, letras y personas que pasean a nuestro alrededor. Y lo mejor, podemos comer lo que se nos antoje. Y cuando comemos, ¿qué pasa?

Seguid leyendo si queréis saber la respuesta.

Nada (¿lo vais pillando?).

BOY es como una boa, cuando nos zampamos algo un bulto recorre por dentro del gusanito hasta ser expulsado por “el otro lado” acompañado por una ventosidad. El objeto o persona sale… y sigue caminando. Claro, tenemos la opción de volver a zampar eso.

Y a veces los personajes que pasean por el escenario se montan encima del gusano. ¿para qué? ¿no hace falta que responda, no?

A la media hora de juego me preguntaba si Noby Noby Boy es una genialidad o un experimento científico mundial. Y la verdad, aún no lo se. El juego parece cutre y lo maldices sorprendido de lo cutre que es, pero tiene algo que engancha como una droga, una esencia escondida. Igual es el mero hecho de perder el tiempo.

Eso si, los BOYs de todo el mundo colaboran para que GIRL crezca. Cuanto más tiempo estemos con este no-juego, los desconsolados del mundo hacemos crecer a GIRL. Como curiosidad, esta misma mañana GIRL ha conseguido tener una longitud como la distancia entre la Tierra y la Luna. Esto ha hecho desbloquear a nivel mundial, y automáticamente, nuevos objetos con los que interactuar (platillos volantes entre otras curiosidades). Próximo objetivo (¿?): Marte. Todos debemos colaborar para que se haga realidad. Que emoción (nótese mi tono sarcástico pero también las ganas de ver que le pasa por la cabeza a su autor, el japonés Teika Takahashi, autor también de Katamari Damaci).

Además Takahashi-san ha afirmado que se acerca una expansión. Mmh…

Este juguete-experimento cuesta cuatro euros, que no está mal. ¿Quien no paga estos euros para manejar un gusano en un mundo infantiloide y sin objetivos? Eso si, con trofeos… raros, raros.

Noby Noby Boy pretende despertar sensaciones y emociones en el jugador, y lo consigue (deberíais ver mi cara de tonto). Sin embargo, si lo que queréis es experimentar algo realmente emocionate os recomiendo este otro.

[editado] Cuanto más juego más pienso que se trata de una genialidad. Como no hacer nada y pasar mucho rato. Os dejo con un video que acabo de granar en la Luna, disponible a partir de hoy gracias a las contribuciones de los BOYs de todo el mundo.  El juego permite, entre otras cosas (la cuestión es probar combinaciones de botones y te encuentras con sorpresas) subir videos directamente a YouTube como este:

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Comentarios

  1. Hay que verlo como ciertas obras de arte abstracto. Unos pensaran que es una chorrada y a otros les apasionará como concepto. Eso sí, estais avisados… 🙂

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