El desierto. El viento sopla con fuerza levantando arena en las dunas. Tras una estructura que vivió tiempos mejores, una figura envuelta en tela se refugia ante el azote de los elementos. Al fondo, en la distancia, se intuye la silueta de una montaña cubierta por la bruma. Una fuerza invisible -o simplemente una gran curiosidad- nos empuja a atravesar las misteriosas arenas en esa dirección, en la búsqueda del destino que dará significado al decadente y desolado entorno que nos rodea.
Mientras tanto se quema la pizza en el horno, pero me da igual. Mi misión es mucho más importante.
