
Estoy casi seguro de que a Masashi Kishimoto jamás se le pasó por la cabeza que ese personaje de cabello rubio que empezó a esbozar para un one-shot publicado en 1996 iba a resultar ser su obra más famosa. Ser mangaka no es fácil y ser además reconocido no solo en tu país si no también de manera mundial es algo que está al alcance de muy pocos en este oficio, y desde luego que una editorial como Shueisha esté interesada en tu obra para la mítica Shonen Jump eso ya es para empezar a pensar que es posible que tengas una buena obra. [Read more…]

