En 2015 los juegos musicales volvieron con mucha fuerza, y 2016 empieza de la misma forma gracias a Amplitude. Puede que muchos no conozcan esta saga, pero fue la precursora de títulos como Guitar Hero, por lo que siempre ha tenido una gran base de seguidores que querían que volviera. Por fin se ha conseguido gracias a Kickstarter, lo que nos ha traído este reboot con más música electrónica y mucho ritmo para darnos varias horas de vicio.
La base es sencilla de explicar. Controlamos una nave que va por varias pistas. Cada una de ellas representa un instrumento de la canción (batería, bajo, etc), y nuestro objetivo es ir saltando entre ellas para «destruirla», y que no nos moleste durante un tiempo. Uno de los puntos fuertes es que el sonido de la pista de audio en la que estemos subirá respecto a las demás, lo que nos permite concentrarnos mejor en el ritmo de la misma para poder completar bien una sección.










