La saga Top Spin nació allá por el año 2003 para tratar de tomar un mercado que hacía años que tenía dueño, y no era otro que SEGA y su fantástico Virtua Tennis. Para ello, el juego desarrollado por la extinguida PAM Development, se centraba más en la simulación para plasmar unos partidos más reales que la competencia. Esta franquicia ha ido aprendiendo a base de errores, y ya en su tercera entrega, hace tres años, nos deleitaron con un producto notable, con pocos aspectos por pulir.
Como decía, esta saga (desarrollada por PAM Development) vería como al poco del lanzamiento de su tercera entrega cerraría su estudio, pasando la franquicia a manos de 2K Czech (Hidden & Dangerous, o el reciente Mafia II) quienes se han hecho cargo de esta cuarta entrega. Un título que viene a demostrar, una vez más, el mimo y los esfuerzos que dedica 2K a los juegos de deportes (todavía estoy flipando con el brutal NBA 2K11).
