Uno de los juegos a los que más ganas le tenía la pasada Gamescom era Kingdom Come: Deliverance, por lo que me resultó algo decepcionante ver el estado en el que el título estaba. Afortunadamente, un año puede hacer maravillas en un juego, y este es un ejemplo muy claro de ello. Si el año pasado mostraron básicamente ideas y promesas, esta vez ya había un juego con muy buenas ideas y al que tengo muchísimas ganas de hincar el diente.
Lo primero que quisieron recalcar desde Warhorse Studios es el realismo del título. No estamos ante un juego de rol de fantasía, sino uno basado en la realidad, ambientándose en la República Checa durante el siglo XV, en pleno conflicto con los húngaros. Para el realismo, el combate es clave, y aquí han ido directamente a por todas.










