En los juegos de lucha, cuesta ver el paso del tiempo. Los desarrolladores se empeñan, entrega tras entrega, a mantener siempre a los mismos personajes con algún pequeño cambio visual, pero manteniendo todo muy similar al anterior juego. El último Soul Calibur intentó mostrar el paso del tiempo, pero fallaron a lo grande al poner los mismos movimientos en nuevos skins.
Es por eso que Mortal Kombat X me ha sorprendido tanto, ya que en NetherRealm Studios no han tenido miedo del cambio, sino que lo han abrazado para ofrecernos la nueva generación de «Kombatientes», que llegado el momento, tomarán el relevo de personajes clásicos como Johnny Cage o Jax. Por suerte, esta valentía para renovar el plantel de luchadores no es lo único que han hecho bien, ya que estamos, en líneas generales, ante la que es posiblemente la mejor entrega de toda la saga.










