Estar luchando en la nieve de Hoth, con explosiones por todos lados mientras intentas desesperadamente detener el AT-AT que viene hacia la base rebelde. Todo parece perdido hasta que Luke Skywalker sale de la base al campo de batalla mientras suena el icónico tema de la franquicia, dando la vuelta a la batalla y logrando en el último momento ganar gracias a un Ala-Y que usa un cable para derribar el AT-AT que quedaba.
Estos es uno de los muchos momentos épicos que se pueden tener en Star Wars Battlefront, y como encima estamos en el año de Star Wars con la película a las puertas, es algo sencillamente espectacular. También es algo relativamente sencillo de experimentar, y ahí es donde entran en conflicto varios aspectos del último FPS de DICE, y el primer título de Electronic Arts basado en la Guerra de las Galaxias. Quitémonos de encima lo principal: no estamos ante una experiencia equivalente a la vista en los Battlefront antiguos, y eso no es necesariamente malo, pero tampoco es algo completamente positivo en función de qué cosas se han cambiado para esta nueva visión de la guerra intergaláctica entre los Rebeldes y el Imperio.









