
Con cada salto generacional, se espera que llegue un juego que nos demuestre el poderío de nuestra nueva máquina para dejar bien claro que esto sería imposible en la anterior generación. En Xbox One no tardaron en recibir un portento gráfico gracias a Ryse: Son of Rome, mientras que en PS4 seguíamos esperando esa maravilla gráfica que no llegaba. Ha habido algunos juegos muy buenos en ese campo, como DRIVECLUB, pero es sin duda The Order: 1886 el que marca un antes y un después en lo que a gráficos se refiere.
Eso estaba claro desde hacía tiempo, pero lo que no lo estaba era si estábamos ante un juego en condiciones o una de las llamadas películas interactivas, que tanto han popularizado David Cage y Telltale Games en los últimos años. La respuesta es que un poco de ambas cosas, pero formando un desaguisado de mucho cuidado.









