
Normalmente, hay que esperar un año o incluso más para recibir una secuela, pero en el caso de Danganronpa 2: Goodbye Despair, gracias a tratarse de un juego que lleva ya mucho tiempo en Japón, lo hemos podido disfrutar apenas unos meses después de Danganronpa: Trigger Happy Havoc, que de momento, es de lo mejorcito de la consola en lo que llevamos de año.
Esta entrega esta vez nos aleja de Hope’s Peak Academy para adentrarnos en la isla tropical de Jabberwock, donde 16 estudiantes están atrapados y obligados a participar en un juego mortal donde solo les espera desesperación y desconfianza en sus compañeros. Todo por culpa de Monokuma, que por alguna razón, ha vuelto a las andadas.





