Según van avanzando las técnicas a la hora de desarrollar los videojuegos, los desarrolladores pueden llevar a cabo ideas más complejas, siempre con la idea en mente de que nos metamos de lleno en el juego y nos sintamos que formamos parte de él. Como bien sabréis, pocos son los títulos que lo logran, y últimamente, los dos recursos más usados (junto a la casi obligatoria buena ambientación) para buscar una mayor inmersión son el protagonista mudo para que pensemos que somos nosotros dicho personaje, o el darnos directamente el poder para tomar decisiones que afectan a la trama. ¿Cuál de los dos métodos es el mejor?
Está claro que ambos tienen sus pros y sus contras, y que si no se realizan como es debido, casi es preferible que se hubiera optado por una ruta más tradicional a la hora de contar la historia. Pero claro, tras ver ejemplos tan recientes en Bioshock o The Walking Dead de ambos estilos, como que queremos que todos los juegos aprendan una o dos cosas de ambos títulos.
