Centrado en la costa norte americana de principios del siglo XVI, Betrayer nos reta a resolver una serie de misterios sobrenaturales que están aconteciendo durante la invasión inglesa de la época. Pero esta no es la misión de un detective, si no de un aventurero que las pasará canutas derrotando a los Conquistadores españoles que ocupan la región. Un juego de tensión, más que de horror, donde el sigilo y la suerte jugarán un aspecto importante de cara a la supervivencia.
Blackpowder Games es el estudio independiente detrás de juegos como F.E.A.R., y con Betrayer tampoco nos quieren dejar indiferentes. En primer lugar, este título destaca por su controvertido aspecto artístico. Betrayer es un shooter principalmente en blanco y negro, cuyo rojo se reserva para los enemigos y la misteriosa «doncella de rojo». Todo esto usando el contraste al máximo y gran saturación. La mezcla de falta de color con un entorno natural que de otra forma estaría dominado por su verde tranquilizante, junto con un sonido minimalista, genera una gran sensación de tensión que nos hace estar a la defensiva constantemente. El resultado es un juego con un toque artístico único, especialmente sobrio.


