La clase de historia de hoy nos sitúa en el año 1987, cuando Konami presentó en los salones recreativos de antaño un frenético y difícil arcade que no tardaría en meterse en nuestros pequeños corazoncitos y en grabar su nombre en la corta historia de los videojuegos. Los más espabilados ya sabrán que estoy hablando de Contra, aunque aquí fue bautizado como Gryzor. El juego original tomaba la fórmula de otro clasicazo de Konami, Green Beret (también conocido como Rush’n Attack), adornado con elementos de películas como Aliens, Predator o Rambo, así como unos protagonistas (Bill Rizer y Lance Bean) claramente inspirados en los mitos de entonces Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, solo hace falta ver la portada o la cinta roja que lucía en el pelo Bean.
El juego era un arcade 2D de tipo “Run and Gun” de desplazamiento horizontal con ligeros toques de plataformas que sorprendía por implantar la posibilidad de disparar en ocho direcciones para poder acabar con nuestros enemigos. El juego alternaba esas fases de scroll lateral con otras que simulaban pasillos en 3D, que aunque no eran tan brillantes, todos alucinábamos con ellas por lo novedosas que eran en aquella época. Pero sin duda el factor más determinante del éxito de este título fue ese maravilloso y equilibradísimo modo cooperativo para 2 jugadores.
