Nacido como otros juegos indie en la web de Newgrounds, Meat Boy se convirtió rápidamente en un éxito entre los asiduos de la web, gracias a una dificultad endiablada y un control sumamente preciso, suma que le otorgó una jugabilidad muy superior a la media de juegos de este tipo. La transformación que ha sufrido esta obra en su paso a Xbox 360 ha sido notable, pasando de ser un muy buen juego flash a una obra maestra que nos trae un continuo y respetuoso homenaje a la gloriosa época del pixel, los 8 y 16 bits.
Hace unos días os comentamos las impresiones sobre la demo que pudimos probar en Xbox 360, y hoy por fin os podemos traer el análisis de este auténtico juegazo.
