Desde hace un tiempo que me ronda por la cabeza un problema al que se enfrentarán algunas compañías de videojuegos a corto plazo. Y no estoy hablando de la incapacidad de crear consolas portátiles con región-free y una batería digna que pueda durar 10/15 horas. El problema es el aumento exponencial de costes de desarrollo en la creación de motores, un problema debido principalmente al aumento de la potencia de las máquinas en las que corren y de la cada vez mayor exigencia por parte de los usuarios de un alto nivel de detalle en el apartado gráfico. Ya me entendéis… queremos ver los pelos en las manos de los protas, acné en alta definición, pecas en el entreteto, etc…
Si echamos un vistazo a lo que ha estado ocurriendo durante los últimos años, podemos comprobar que la generación actual probablemente sea recordada en el futuro como la “generación de los casuals multis”.
Los costes de desarrollo han obligado a muchas compañías a convertir sagas antaño exclusivas, que cumplían la función de vacilar de “paquete” a los poseedores de la plataforma de la exclusiva, a convertirlas en “mediocres” multis al hacer versiones para otras plataformas, y todo por culpa de la imposibilidad de recuperar las inversiones con las ventas en solo una de ellas.
