Una de las mayores alegrías que Bethesda dio en el pasado E3 fue el anuncio de Prey, el reboot de esta saga cuya segunda parte se quedó en el limbo de los videojuegos, y que va a volver en 2017 de la mano de Arkane Studios, los autores de Dishonored. Aunque no llegué a jugar mucho al original, que fuera un FPS de la vieja escuela me daba ánimos de que el reboot perteneciera a este género, que tan bien está volviendo con DOOM o en breve con Shadow Warrior 2.
Por eso tenía tantas ganas de ver el juego en la Gamescom, donde nos mostraron un vídeo gameplay de varios minutos donde quedan claras dos cosas: el juego no tiene ningún parecido en la jugabilidad con el original, pero la mezcla de géneros que plantea es de lo más atractiva.










