Far Cry 2

    Por fin llega a nuestras manos Far Cry 2, que desde que se anunció nos prometió el shooter en primera persona más real del mercado. La primera parte, obra de Crytek, se consideró una obra maestra. Sin embargo, Crytek decidió dejar Ubisoft para hacer sus propios proyectos. No obstante, Ubisoft no se quedó de brazos cruzados y ha desarrollado esta segunda parte, que promete superar en todo a su excelente antecesor.

    La historia de Far Cry 2 se sitúa en un pueblo de África, en el que ha estallado una guerra. Nosotros tomamos el papel de un mercenario que ha sido enviado a esta zona para eliminar a “El Chacal”, un peligroso traficante de armas que va provocando guerras gracias a sus ventas, al igual que en el territorio donde se desarrolla el juego. La primera sorpresa del juego nos la llevamos al iniciar la aventura, ya que podremos elegir entre 8 mercenarios distintos. Sin embargo, ésto no afectará a la partida y servirá únicamente para representarnos con el protagonista, el cual no abre la boca en ningún momento. Nada más llegar a África,  contraeremos la malaria y nos desmayaremos nada más llegar a la ciudad. Al despertar nos encontramos en un hotel, y “El Chacal” está frente a nosotros. Tras una conversación nos permite vivir pero, ¿por qué? Tras recuperarnos levemente de la enfermedad, caeremos prisioneros de una de las facciones que luchan entre sí. Para ser libre, tendremos que realizar un trabajo para la UFLL. Tras este nivel, que sirve de tutorial, tendremos que ir completando los encargos que nos encomienden las facciones, para finalmente cumplir nuestro objetivo principal: eliminar a “El Chacal”. La historia parece un poco simple al principio, pero poco a poco nos damos cuenta de lo realista que es el guión, y de la forma en que retrata el juego la política de los países africanos que se encuentran en medio de una guerra.

    La libertad que nos ofrece el juego es una de sus mayores virtudes, ya que disponemos de un mapa con una extensión de 50 kilómetro cuadrados. De esta forma, el estilo de selección de misiones se asemeja a los visto en otros títulos como Grand Theft Auto.

    En Far Cry 2 no seremos los únicos mercenarios, sino que nos encontraremos con otros por el extenso mapeado. Estos mercenarios se pueden convertir en nuestros colegas, y gracias a ésto podremos realizar misiones para ellos o recibir su ayuda. Por ejemplo, si somos abatidos, nuestro mejor colega nos salvará y ayudará a eliminar a los enemigos de la zona. Sin embargo, tendremos que tener mucho cuidado con los amigos, pues si fallecen no los volveremos a ver. Para evitarlo, podemos curarlos cuando están heridos. No obstante, a veces nos encontramos con un bug que hace que vuelvan a estar heridos una vez les hayamos curado, y sin que hayan recibido daño alguno. Lo mejor en estos casos es practicarle la eutanasia, es decir, eliminarles. Es tal el realismo de estas escenas, que nuestro personaje mirará hacia otro lado al apretar el gatillo al ser incapaz de ver morir a sus colegas. Aunque, si todo lo anteriormente os parece excesivo, simplemente podéis abandonarlos a su suerte una vez estén heridos. También pueden aparecer en una misión principal, encargándonos una misión secundaria que hace que el nivel sea mucho más largo, pero también más intenso. Cada vez que los amigos actúen, aumentará nuestra relación con ellos.

    El apartado gráfico de Far Cry 2 es espectacular, y más teniendo en cuenta su extenso mapeado. El juego usa un nuevo motor gráfico, llamado Dunia. Al desorrollarse la aventura en África, no hay zonas de rascacielos ni nada parecido, sino que nos encontraremos con ríos, poblados de chabolas, zonas desérticas, selva, etc. El aspecto de todas estas zonas está muy cuidado, en especial el de las zonas con mayor abundancia de vegetación. También podremos apreciar cambios climáticos dinámicos, que consisten en tormentas repentinas o en cambios en la dirección del viento. Los efectos en estos casos son espectaculares, en especial las tormentas. El viento trabaja de forma muy realista, moviendo toda la vegetación que encontremos. El modelado de los personajes está a un gran nivel, mostrando unas realistas animaciones y unas expresiones faciales que nos mostrarán su dolor o su miedo. Respecto a los vehículos, sus texturas son algo irregulares. Por ejemplo, el buggy es uno de los vehículos mejor trabajados, pero algunos de los vehículos de combate de la guerrilla tienen unas texturas algo borrosas, además de que son idénticos para ambas facciones. El principal problema gráfico de Far Cry 2  es el popping. Según vayamos conduciendo veremos como aparecen objetos o montañas a nuestros ojos. Además, nos encontramos con problemas de clipping al asesinar a los enemigos que se encuentran en el interior de un vehículo, ya que saldrán volando atravesando el coche en el que se encuentren. A pesar de todo, estos dos problemas no empañan el resultado final.

    Uno de los efectos más logrados es el del fuego. En Far Cry 2 es muy importante saber cómo funciona el fuego, ya que se comprtará de la forma más realista que jamás habíamos visto en un videojuego. De esta forma, para provocar un incendio bastará con explotar algún objeto que se encuentre en mitad de la maleza, o mucho más sencilo, con el lanzallamas. Al principio el incendio parecerá controlado, pero si empieza a soplar el viento, el fuego se propagará en esa dirección. Gracias a este elemento se abre un nuevo abanico de posibilidades tácticas, ya que podremos usarlo para aislar a nuestros enemigos, hacerlos salir de su cobertura o directamente eliminarlos. Sin embargo, tenemos que tener mucho cuidado, ya que nuestro protagonista no es inmune al fuego y puede morir en su propia estrategia. Además de la interacción con el fuego, Far Cry 2 nos permite destruir numerosos elementos en pantalla, como las ramas de los árboles o partes de las casetas de madera. Pero, lo que resulta más espectacular es la forma en la que se destruyen estos objetos, ya que se partirán en diferentes trozos y saldrán volando por los aires. 

    La libertad que nos ofrece Far Cry 2 es total, y no solo entre las misiones, sino también durante las mismas. Por ejemplo, si nos encargan una misión de asesinato podemos ir a la posición del objetivo y liarnos a tiros con todo el mundo hasta eliminar al enemigo, o podemos ir de forma sigilosa por la noche y asesinar a los enemigos uno a uno y en silencio, para finalmente acabar con la vida de nuestro objetivo. Como podéis observar, el juego no nos marca ninguna pauta para completar las misiones, sino que será el jugador el que marque sus límites y la forma de afrontar los diferentes niveles. Al seleccionar las misiones también tenemos libertad, ya que podemos elegir trabajar para una facción u otra, o completar objetivos secundarios que nos encarguen nuestros amigos. En total, hay 33 misiones principales, 12 de los amigos, y 40 secundarias. Éstas últimas nos las encomiendan los gerentes de las armerías, y otras las recibimos a través de las torres telefónicas. De esta forma podemos obtener nuevas armas para comprar o más diamantes con los que acceder a nuevo equipamiento. La forma de pago serán los diamantes, que podemos obtener al completar misiones o al encontrar los maletines desperdigados por el mapeado, que son 220 en total. Para finalizar, podemos realizar misiones clandestinas para obtener medicinas contra la malaria.

    Para recorrer todo el mapeado contaremos con una gran variedad de vehículos, como buggys, todoterrenos, camiones, lanchas acuáticas o una ala delta. Algunos de ellos contarán con una ametralladora fija, y para cambiar entre la posición del conductor y del artillero solo tendremos que pulsar un botón. En los largos trayectos que haremos (que pueden llegar a cansar) nos encontraremos con puestos de guardia y casas francas. En los primeros podremos conseguir munición, botiquines o explosivos una vez eliminemos a los enemigos. En las casas francas podemos guardar armas y dormir, que servirá para hacer pasar el tiempo más rápido y para guardar la partida. Para desbloquearlas, tendremos que eliminar a los enemigos que custodian la casa. Sin embargo, si no queréis dar tantos paseos, podéis coger el autobús, que os dejará en una de las estaciones marcadas. Este elemento es de agradecer, ya que hace más rápidos y llevaderos los largos trayectos.

    El apartado jugable de Far Cry 2 resulta muy realista. La enfermedad del protagonista no solo da más emoción al guion, sino que nos afectará durante las partidas. De vez en cuando la pantalla se volverá amarillenta, y no nos podremos mover. Si no disponemos de pastillas en ese momento nuestro personaje quedará gravemente expuesto al fuego enemigo, o directamente morirá. El realismo también afecta al sistema de salud. Nuestra barra de vida está dividida en cinco segmentos. Si nos hieren, podremos regenerar el sector dañado si no somos atacados durante un tiempo, pero si perdemos una porción la única forma de recuperarlo será usar un botiquín o coger una botella de agua. Los botiquines los podemos llevar encima, y la animación al inyectarnóslo será muy realista. Sin embargo, si la vida llega hasta su último segmento tendremos que curarnos la heridas o sacarnos las balas manualmente, con una animación realista y espectacular. Las armas, que van desde AK-47 a los lanzallamas o lanzamisiles, se irán deteriorando con el uso. Al principio solo se encasquillarán, pero si seguimos usándolas reventarán en nuestras propias manos. Estos dos hechos le dan mucha tensión a los tiroteos, pues debemos buscar una solución en un breve espacio de tiempo. Sin embargo, para solucionar el problema no bastará con coger las armas de los enemigos, ya que su equipamiento ya está deteriorado de por sí, sino que tendremos que comprar las armas en la armería.

    A pesar de ésto hay momentos en los que Far Cry 2 no es realista, unas veces por decisiones de los desarrolladores, y otras por algunos fallos. Para orientarnos disponemos de un mapa y un dispositivo GPS. El único problema es que el mapa es mágico, ya que nos indica las posiciones de los diamantes encontrados, donde se encuentran las misiones disponibles, etc. Ésta mecánica se agradece, ya que su uso es muy sencillo, frente al primero que se había pensado: una brújula y un mapa normal. Para arreglar los vehículos que no hayan explotado simplemente tenemos que ir al motor y usar una llave para arreglarlo de golpes o disparos. De nuevo, ésta falta de realismos agiliza el ritmo del juego. La falta de realismo se la llevan los enemigos. Para empezar, sus armas nunca se encasquillan, lo que no es normal dado que si nosotros cogemos su equipamiento ya está utomáticamente en mal estado. Además parece que llevan una armadura debajo de la piel, porque no es normal que resistan tantos impactos de bala con la única protección de una camiseta o su propia piel. Para finalizar, su IA. En ocasiones serán capaces de actuar como humanos, pero otras veces parece que su Inteligencia Artificial se anula y se vuelven dianas andantes. Por ejemplo, pueden ir corriendo hacia nosotros con la única protección de una pistola, o quedarse inmóviles cuando les vamos a atropellar con nuestro coche.

    Además, como complemento a su gran modo historia, Far Cry 2 cuenta con un modo online en el que pueden participar hasta 16 usuarios simultáneamente. En la modalidad en red dispondremos de cuatro modos de juego: Deathmatch, Deathmatch por equipos, Conseguir el diamante y Sublevación. Los dos primeros modos son los típicos de este género, mientras que Conseguir el diamante es el clásico Capturar la bandera. Sublevación es el modo más novedoso. En él nuestro objetivo es tomar tres posiciones marcadas en el mapa, para acto seguido eliminar al capitán del equipo rival. Sin embargo, las bases solo pueden ser capturadas por el capitán, por lo que los demás miembros del equipo deben protegerle. Antes de iniciar la partida eligiremos entre seis clases de personaje, cada uno con su propio equipamiento: Comando, Tirador, Guerrillero, Rebelde, Ametrallador y Saboteador. Según vamos cumpliendo objetivos vamos consiguiendo puntos de experiencia, necesarios para subir de nivel. Una vez subamos de categoría conseguiremos un diamante, con el que podremos mejorar cada una de las clases. Cada tipo de equipamiento admite tres mejoras. En resumen, el sistema de mejoras es similar al de Call of Duty 4, con la única excepción de elegir qué armas mejoramos. Sin embargo, no penséis que el ritmo de juego es el mismo que en el título de Infinity Ward, ya que se mantiene el ritmo pausado y realista del modo campaña. Ésta decisión dividirá a los jugadores, porque unos pensarán que es acertada y otros todos los contrario. Para finalizar, se ha incluido un editor de mapas muy completo y sencillo, con el que podremos crear nuestros propios niveles para después subirlos a la red y que los demás usuarios los califiquen. También podremos jugar partidas en ellos, a parte de en los 14 mapas que vienen de serie en el juego.

    En definitiva, Far Cry 2 es uno de los mejores shooters del año, y que además ha cumplido en la mayoría de lo que prometía (si exceptuamos la IA). Sin embargo, decepcionará a aquellos usuarios que busquen un FPS rápido y sin complicaciones, además de que esta entrega no tiene ninguna relación con la primera parte. A pesar de ésto, desde Desconsolados recomendamos el juego a todos los usuarios a los que les gusten los juegos sandbox y que te permitan ir a tu ritmo, tanto en las misiones como fuera de ellas.